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5 razones por las que las marcas no deberían tomarse a "pitorreo" las fake news

5 razones por las que las marcas no deberían tomarse a "pitorreo" las fake newsEl fenómeno de las noticias falsas ha sido, desde las pasadas elecciones estadounidenses, motivo de preocupación tanto para los usuarios como para los medios de comunicación y obligaron a las principales compañías digitales como Google o Facebook a tomar medidas para poner coto a la nueva lacra 2.0.

Sin embargo, las marcas no se quedan al margen en este asunto y es que, en un mundo en el que las barreras entre online y offline ya no existen, también ellas comienzan a verse amenazadas por los efectos colaterales de las mentiras en la red.

David Berkowitz, chief strategy officer de Sysomos, explica en Adweek, 5 razones por las que las marcas deberían poner sus barbas a remojar:

1. La era de la personalización
Los marketeros se han beneficiado durante mucho tiempo de los algoritmos, sobre todo de Facebook pudiendo ofrecer a los usuarios contenidos y anuncios relevantes.

Sin embargo, una de las soluciones de la red social ante las noticias falsas es mostrar a todos los usuarios las mismas historias en su Trending Stories, cortando de raíz las oportunidades de las marcas para llegar a sus usuarios de forma personalizada.

2. Los anunciantes sin escrúpulos prácticamente han inventado las noticias falsas
Cada vez que un anunciante promociona una historia asegurando: “cuatro de cada cinco personas recomiendan…”, generan desconfianza y cuando los consumidores comienzan a cuestionarse la legitimidad de los anuncios el resultado es la depreciación de las marcas.

3. El marketing está fuera de lugar en medio de conversaciones políticas y sociales
Los medios y las redes sociales podrían hacer mayores esfuerzos para asegurar que las marcas no pasen desapercibidas.

Cuando un editor establece que 5 de cada 10 posts tienen que ser anuncios, el perjuicio mayor es para las marcas que son vistas como las malas de la película incluso si el control publicitario recae en los publishers.

4. La definición de buen comportamiento debe cambiar
Las marcas se ven beneficiadas en redes sociales al generar impresiones y obtener clics y por ello, siguen centrándose en conseguirlo a toda costa.

Son obligadas a conseguir engagement, incluso aunque no sea un objetivo de negocio principal.

Un ejemplo de esta mala práctica es la encuesta que la American Civil Liberties Union (ACLU), llevó a cabo recientemente en Twitter preguntando cuándo sobrepasarían el millón de seguidores.

Obtuvo 27.000 votos pero se desvió de su objetivo, proteger las libertades civiles, prefiriendo ganar seguidores y clics.

5. Las plataformas podrían verse perjudicadas
En 2015 los usuarios se quejaban del exceso de contenidos de mascotas y bebés en las redes sociales.

En 2016 del exceso de noticias políticas que acompañaban a los bebés y a las mascotas y ahora comenzamos a ver cómo los usuarios se alejan de las plataformas.

La razón es simple, la saturación de contenidos les aleja de las interacciones con sus amigos y familiares y mientras la mayoría de la gente prefiere no entrar en conflicto, la avalancha de temas políticos desde luego no ayuda.

Si a esto le añadimos la cada vez menor confianza en las fuentes de las noticias que se comparten, se cumplen todos los requisitos para que los usuarios den la espalda al social media.

Y esto no solo se aplica al contenido político pues, ver las mismas marcas, anuncios y productos de manera repetida, resulta aburrido y monótono para los usuarios. Casi tanto como los anuncios tradicionales.

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