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El 2018 trae estas 5 tendencias digitales debajo del brazo

5 tendencias del mundo digital que no debería perder de vista en 2018

Con la llegada del nuevo año son muchos los medios, empresas y expertos que comienzan a hacer cábalas sobre lo que llegará al sector ya sea para quedarse o no.

Y es que, en un mundo en el que ser pionero es cada vez más importante para liderar el mercado se vuelve más necesario que nunca para las compañías estar en constante vigilancia sobre las tendencias clave para dar un impulso a sus negocios.

Si ya hemos hablado de lo que nos deparará en los próximos meses en terrenos como el del influencer marketing o el content marketing, es hora de adelantarnos a lo que pisará fuerte en el ámbito digital.

De la mano de Louis Georgiou, managing director de Code Computerlove, exploramos 5 tendencias que recoge The Drum y que no debe perder de vista este 2018 si quiere hacerse ver en el marketing digital:

1. El año del MVP

Aunque el concepto de producto viable mínimo lleva un tiempo rondando por el sector, hasta ahora no ha tenido una adopción plena por parte de las compañías.

“El concepto detrás de MVP siempre ha sido el acertado para las plataformas digitales, pero desafortunadamente ha sido malentendido por la mayoría en la industria”, asegura Georgiou.

Sin embargo, este 2018 parece que puede ser el año en el que este concepto será adoptado de manera masiva y es que, “no se trata de ahorrar dinero o aumentar la eficiencia de las inversiones sino del reconocimiento de que los productos digitales no deben ser lanzados a los consumidores en un “big bang”.

2. Datos, datos y más datos

Con la entrada en vigor de la GDPR, el uso de los datos por parte de las compañías estará, sin duda, en el punto de mira.

Pero su protagonismo en los próximos meses irá más allá pues, a pesar de que el big data ha sido uno de los principales temas de conversación desde hace algún tiempo, a día de hoy siguen siendo muchas las empresas que no los utilizan de una manera eficiente.

“Cuando se trata de datos, lo primero es definir cuál es el problema, encontrar la información y después saber lo qué hacer con ella”, explica Georgiou.

Y vaticina un aumento de las inversiones en este ámbito por parte de las empresas en busca de un mayor conocimiento de sus consumidores con el objetivo de convertir esos insights que ofrecen los datos en experiencias más significativas.

3. Nuevas habilidades dentro de las empresas

Con la mayoría de las compañías inmersas en pleno proceso de transformación digital, el interés hacia la internalización de los procesos de creación y gestión de los sistemas digitales aumenta y con ella la necesidad de contar con las suficientes capacidades internas.

Y es que estos productos son “críticos para el negocio y, por lo tanto, es demasiado arriesgado gestionarlos completamente de manera externa”.

Todo ello dará lugar a profundos cambios en las relaciones agencia-cliente apostando cada vez más por una colaboración cercana. En ella, “las agencias exitosas buscarán aumentar sus equipos internos de clientes ofreciendo servicios que complementen sus capacidades internas”.

4. El fin de los sistemas legacy

La permanencia en las compañías de los sistemas legacy tiene los días contados. Con unos consumidores con expectativas cada vez más altas, la mala experiencia de usuario será penalizada por los usuarios a golpe de cursor.

Evitar esto dependerá de la capacidad de las compañías para ofrecer experiencias digitales relevantes lo que llevará este año a la revisión de los CMS.

La tentación en este sentido, explica Georgiu, “será reemplazarlo por completo y de inmediato” pero, advierte, “supone un riesgo para los negocios que dependen de las websites para adquirir nuevos consumidores y retener a los antiguos”.

Por ello, lo mejor es “una sustitución controlada del CMS y la nueva experiencia, basada en datos y medida valorando el impacto negativo y positivo en los consumidores y el negocio”.

5. Precaución ante las tendencias y la importancia de decir no

Aunque ser pionero en cuestiones tecnológicas puede marcar la diferencia para muchas empresas, apostar por una tendencia de manera inmediata y sin un plan puede ser un error con un coste muy alto.

Sobre todo, cuando la aplicación de la tecnología no supone un valor añadido para el producto o servicio de la compañía y no ayuda a ofrecer una experiencia única y relevante al consumidor.

Si una empresa no está preparada para dar el salto e implementar cierta tecnología, lo mejor será simplemente decir no.

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