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6 reglas de oro para desnudarse en internet (y no quedarse con el culo al aire) #rpTEN

desnudosQue a algunos les fascina hacerse fotos totalmente desprovistos de ropa y compartir después (alegremente) esas instantáneas con la red de redes como indiscreto testigo es un secreto a voces.

Sin embargo, y más allá de evitar a toda cosa el intercambio de fotos como Dios nos trajo al mundo en los modernísimas (pero también cotillas) plataformas digitales, ¿qué podemos hacer para seguir desnudándonos y no quedarnos con el culo el aire en la red de redes?

Las activistas brasileñas Joanna Varon y Natasha Felici, que han participado esta semana en la conferencia de internet re:publica, se han propuesto dar cumplida respuesta a esta pregunta.

Coding Rights, la organización a la que ambas pertenecen, ha publicado recientemente una práctica guía (“A sexy guide to digital security”), en la que anima deliberadamente a los internautas a enviar y compartir “fotos al desnudo” a través de la red de redes. Hacerlo es, al fin y al cabo, un saludable ejercicio de autodeterminación, aseguran Varon y Felici. De hecho, “estas fotografías pueden ser grata manera de oponer resistencia al racismo, el sexismo y el conservadurismo”, recalcan.

Compartir “fotos al desnudo” a través de internet no es sinónimo de la estulticia más soberana (como insisten en afirmar algunos). Los internautas pueden desnudarse (sin dejar al descubierto sus vergüenzas) echando mano de las 6 estrategias que proponen a continuación Varon y Felici:

1. Diviértase
Utilice la cámara de su teléfono móvil para explorar y descubrir sus mejores ángulos. Tómese todas las fotos que quiera (y no se autoimponga límites). Las fotos de desnudos no son necesariamente pornografía. Recuerde que son sus fotografías y en ellas es usted quien pone las reglas. ¡Siéntase 100% cómodo y 100% sexy!

2. Apueste por el anonimato (y vencerá)
Internet nos ha convertido a (casi) todos en un atajo de “stalkers” que se niegan a respetar la privacidad ajena. Por eso, si va a compartir sus fotos íntimas con personas en las que no confía del todo, evite mostrar en ellas su rostro, sus tatuajes y cualquier otro símbolo delator de su propia identidad. Eche mano, por ejemplo, de apps como Obscuracam. Esta aplicación pixelará su rostro y otras partes de su cuerpo que quiere esconder a toda costa a los ojos entrometidos de los demás.

3. Utilice canales “seguros” a la hora de compartir sus fotos
Para ser de verdad una plataforma segura a la hora de compartir fotos íntimas una app debe reunir las siguientes características: ser de código abierto, contar con un sistema de cifrado de punto a punto, bloquear las capturas de pantalla, destruir los mensajes tanto en los dispositivos de los usuarios como en los servidores, y no exigir al internauta ni su email ni su teléfono móvil ni su nombre real para suscribirse. Huya como de la peste de los SMS y de apps como iMessage, WhatsApp, Telegram, Facebook, Tinder o Happn y confíe en su lugar por aplicaciones como Confide o Winckr para compartir de manera segura sus fotos (en pelota picada).

4. ¿Pueden sus partes pudendas llegar a ojos de gobiernos y grandes (y pequeñas) corporaciones?
Sí, pueden. Pero está en su mano ponérselo mucho más complicado colgándose del brazo de la encriptación de datos y de las contraseñas seguras. Evite compartir fotografías íntimas cuando está utilizando una red Wi-Fi en lugares públicos, decántese por apps que pongan en sus manos conexiones encriptadas y descargue aplicaciones VPN como Bitmask o OpenVpn.

5. Borre sus fotos íntimas (o escóndalas bien)
La vida es efímera. Destruir nuestras fotos de desnudos inmediatamente después de enviarlas es una buena idea, pero almacenarlas en una carpeta encriptada puede ser también una excelente alternativa. En su smartphone utilice CC Cleaner, una app que le ayudará a eliminar trazas de archivos comprometidos, y en su ordenador use el programa de encriptación de archivos PGP.

6. Quedar al descubierto no tiene nada de malo
Hay artistas como Aleta Valente y Fannie Sosa que utilizan en internet la desnudez de sus propios cuerpos de maneras absolutamente maravillosas (y nada pornográficas). De todos modos, si alguien publica sus fotos de desnudos sin su consentimiento, recuerde que (en la mayor parte de los casos) la ley estará de su parte.

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