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Estos son los peores participantes en las videollamadas

7 "especímenes" insoportables que hacen de las suyas en las ubicuas videollamadas

Por las omnipresentes videollamadas deambulan participantes absolutamente indeseables, pero estos que diseccionamos a continuación son probablemente los peores.

videollamadas

Autor de la imagen: Nick George

Las videollamadas, esas que el teletrabajo solapado al coronavirus ha convertido en "mainstream", se desarrollan a menudo a trompicones. Y no solo por problemas de conexión a la red sino por los propios participantes, que tienden a hablar pisándose los unos a los otros o están a menudo a por uvas y totalmente fuera de la conversación.

Por las omnipresentes videollamadas deambulan participantes absolutamente indeseables, pero estos que disecciona a continuación T3N son definitivamente los peores:

1. El "multitasker"

Los "multitaskers" están convencidos al 100% de que pueden hacer múltiples cosas de manera simultánea (aunque eso socave hasta límites insospechados las conversaciones en las que están involucrados).

A los "multitaskers"es fácil identificarlos porque se les escucha a menudo aporreando el teclado o porque mueven sus ojos de izquierda a derecha (síntoma inequívoco de que están enfrascado sen algún tipo de lectura frente a la pantalla del ordenador):

Intentan estar a todo, pero los "multitaskers" no están en realidad a nada y están a años luz de la videollamada en la que toman parte. La mejor manera de lidiar con estos participantes es interpelarles de manera directa para sacar a colación sus supuestos "superpoderes" en lo que al "multitasking" se refiere (con el ánimo de dejarles en evidencia).

2. El dominante

A diferente del "multitaskers", el dominante está metido de lleno en la reunión. Sin embargo, parece convencido de que es el único predestinado a cumplir los objetivos previamente marcados antes de la reunión.

Los participantes dominantes hablan habitualmente por los codos y no tienen prurito alguno en interrumpir a sus colegas para dejar claro su punto de vista (¡faltaría más!).

Su actitud avasalladora lleva a menudo a otros participantes a abstenerse de abrir la boca y limitarse a escuchar.

La presencia de este personaje es particularmente lacerante en las sesiones de "brainstorming", donde los puntos de vista de otros participantes corren el peligro de quedar en la penumbra.

3. El que se va por los cerros de Úbeda

Este tipo de participante da buena cuenta rápidamente de sus talentos en todas las videoconferencias en las que participa. Y cada que participa cree estar arrojando sobre la mesa una importantísima contribución.

¿El problema? Que lo que en realidad hace este participante es conducir la conversación hacia una dirección totalmente opuesta a la esperada y forzar a sus colegas a ser confrontados con temas absolutamente irrelevantes.

Para parar los pies a este molesto tipo de participante hay que agradecerle su contribución, pero insinuarle simultáneamente que debe regresar lo antes posible a los puntos previstos en la reunión.

4. El "patito feo"

Los "patitos feos" son extraordinariamente introvertidos y prefieren escuchar atentamente en lugar de participar de manera activa en las reuniones. Es más, a menudo tienden a apagar la funcionalidad de vídeo en las videollamadas para ocultar a los demás su rostro.

Este tipo de participante se presta fácilmente a la manipulación por parte de los dominantes y quienes tienden a irse por los cerros de Úbeda.

La mejor forma de ayudar a los "patitos feos" a tomar parte de manera más activa en las videollamadas es darles algún tema que se puedan preparar con antelación y pedirles que den su opinión al respeto en el transcurso de la conversación.

5. El pesimista

De boca del pesimista emerge de manera pertinaz la palabra "no". No cree que nada vaya a funcionar y su actitud negativa puede acabar contagiándose a los demás (o al menos mermar sus niveles de energía).

Frente a un pesimista no hay que dar demasiadas vueltas a sus continuas negativas y lo mejor es solicitar a todos los participantes (también a los que han dicho "no") que propongan soluciones alternativas.

6. El conformista

Al conformista todo le parece bien y rara vez cuestiona nada. No quieren que su propia opinión se interponga en lo que parece a bote pronto el parecer general. Y por eso no se atreven a disentir.

Por culpa de los conformistas muchos líderes no saben a ciencia cierta lo que realmente opinan sus empleados.

Una buena forma de neutralizar a los conformistas es dejar claro que no hay respuestas acertadas ni equivocadas y que todas las opiniones (sea como sean) son bienvenidas.

7. El ruidoso

Al ruidoso le resulta del todo imposible presionar el botón "mute". No tiene inconveniente alguno en levantarse, ir a la nevera y coger un refresco (que bebe después ruidosamente). A veces mantiene incluso breves llamadas telefónicas durante las videoconferencias-

Para evitar estos y otros desmanes es importante recordar a los participantes que deben desconectar la línea de audio si no están hablando o están enfrascados en actividades paralelas potencialmente ruidosas durante la reunión.

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