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¿Y si el ad blocker no es el malo de la película? Quizá los marketeros duerman con el enemigo

hopkins 300La eterna cuestión del ad blocking se ha convertido desde hace un largo tiempo en uno de los problemas centrales de la industria marketera. El debate que se ha generado en torno la invasión de este servicio de bloqueo todavía continúa y las preocupaciones entre los marketeros no han dejado de crecer, hasta ahora.

Y es que, el ad blocker parece haber pasado de ser el mismísimo demonio, el destructor invasor de la publicidad digital a considerarse como el punto de partida para la innovación de las campañas y la publicidad digital. ¿Cuestión de perspectiva? Puede ser. Así lo expone Kirk McDonald en AdWeek que asegura que hasta que apareció la posibilidad de bloquear anuncios, éstos invadían la red con la premisa «si se mueve, es interesante» y parecía que así era también para el consumidor.

Sin embargo, la felicidad y el boom de los banners y demás formatos duró lo que la paciencia de los consumidores que comenzaron a perder el interés por este tipo de anuncios por ser repetitivos, molestos y en definitiva, más de lo mismo. Ante este panorama, el ad blocker llegó a sus vidas como agua de mayo y los consumidores se lanzaron masivamente al uso de este servicio.

Algunos aseguran que este comportamiento no se trata tanto de que los usuarios no tengan interés en la publicidad, simplemente se trata de un aviso de la necesidad de volver a los grandes storytellings que logren crear fuertes conexiones con los consumidores a través de contenidos relevantes y productos innovadores.

Quizá sea la postura que han tomado los marketeros y anunciantes de cara a este problema lo que falla. Muchos han decidido empezar una guerra (perdida) con las empresas ad blocker como si el problema de todos los males de los marketeros fuese este intruso y no sus obsoletas maneras de dirigirse al público a través de las campañas.

Existe ahora un pensamiento poco a poco más extendido de que los ad blockers han dejado de ser la «madrastra» para pasar a ser una oportunidad para los medios y marketeros. Un fenómeno que ha descolocado la estructura del sector pero que ha sido el tirón de orejas que necesitaba para volver a las raíces de la publicidad, contar historias.

Y gracias a la tecnología y los datos en tiempo real es posible crear historias que conecten emocionalmente y creen impresiones a largo plazo con los consumidores. La innovación está llamando a las puertas de los anunciantes, y los ad blockers solo han sido la prueba de la fatiga de los consumidores que exigen más.

Todo este tiempo los marketeros han visto al ad blocker como el enemigo por excelencia cuando en realidad, el enemigo lo tenían en su propia casa. Innovar está en sus manos, seguir en la guerra de los ad blockers es solo una excusa para no hacerlo.

 

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