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Ni ad blockers, ni usuarios: el mayor enemigo de los medios digitales son ellos mismos

espejoEn los últimos años la industria de los medios ha pasado por sus peores momentos ante las constantes caídas de sus ingresos por publicidad, su tráfico web y el incremento del uso de los ad blockers que ha disminuido su principal fuente de financiación.

Es por ello que muchos ya comienzan a experimentar con nuevas formatos que resulten más atractivos para los lectores y que consigan unos minutos de su valioso tiempo.

Así, hemos visto a los medios apostar cada vez más por el vídeo, las aplicaciones como Snapchat o los bots que hallen la fórmula del éxito.

Sin embargo, para su desgracia, ninguno de estos atajos lleva a la solución del gran problema al que se enfrentan los medios.

Y es que, cuando no existía el mundo digital, el negocio estaba claramente delimitado por el mundo físico y controlado por unos pocos que obtenían grandes beneficios de una audiencia fácil de vender y a la que era fácil alcanzar.

Pero la explosión de la burbuja digital con la proliferación de múltiples canales conllevó la diversificación de la audiencia, la caída de las ventas del papel y abrió las puertas a una cantidad ilimitada de información gratuita y a un mundo en el que cualquiera podía convertirse en un medio con tan solo hacer clic. En definitiva, el valor de los medios se había esfumado y el modelo de negocio comenzaba a hacer aguas.

Y para tratar de solventar esta situación, los medios comenzaron a adaptarse al mundo digital para reemplazar el valor que antes ofrecían a usuario pensando que podrían resolver con números lo que no pudieron solucionar con atención. Los clics, visitas, tráfico o impresiones se convirtieron así en el objetivo del negocio digital en el que los anunciantes pedían más pero en el que la audiencia cada vez valía menos.

Se ha instalado de este modo, un modelo de negocio en el que la premisa es alcanzar al mayor número de gente posible y vender, en ocasiones de manera programática, a esa audiencia cuantos más anuncios mejor.

Cada cierto tiempo y a medida que un formato parece que se va agotando, surgen nuevas voces que anuncian las nuevas tecnologías que vendrán para seguir sacando las castañas del fuego a los tan equivocados medios.

Quizá se trate de la app que tiene enganchado al público millennial, del vídeo en directo o de Instant Articles que promete hacer resurgir a los medios de sus cenizas.

Pero una vez más, se vuelven a equivocar y es que, ninguna de estas nuevas revoluciones solucionarán el gran problema de los medios, porque el problema no se encuentra en el continente, sino en el contenido y siempre ha estado ahí.

Claro que es más sencillo echar la culpa al mundo digital y sus transformaciones para tapar las deficiencias de un ecosistema mediático que no ofrece a la audiencia unos contenidos lo suficientemente buenos como para que esté dispuesta a pagar por ellos.

Así, lo único que salvará la industria es volver a ofrecer contenidos reales para gente real en donde reinen las historias atractivas, el talento y las nuevas ideas que emocionen y sorprendan a la audiencia.

Los medios deben concebir sus plataformas como un contendor de historias y no como un método de entrega de contenidos, que cuentan con una audiencia delimitada alrededor de la que es necesario construir un modelo de negocio sostenible.

Los medios deben aprender que para poder crear contenidos que merezcan la pena, éstos no pueden ser buenos para todo el mundo, sino buenos para alguien, para mucha gente pero no para cada persona.

Solo de esta manera los medios podrán volver a ser lo que eran, cuando comiencen a entender que el problema de todos sus males no se encuentra ni en el entorno digital, ni en los usuarios ni en los ad blockers, sino en ellos mismos.

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