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El "ad blocking" es un monstruo engendrado (y cebado) por los propios "marketeros"

adblockingMuchos «marketeros» y «publishers» se rasgan las vestiduras por ese monstruo voraz y sanguinario que es el «ad blocking». Sin embargo, tantas lamentaciones son en realidad un poco absurdas, porque ese monstruo lo han engendrado ellos mismos.

En vista de lo intrusivos que son algunos anuncios en la red de redes y la elevadísima frecuencia con la que se dejan ver en las páginas web, atestadas literalmente de publicidad (casi siempre mala), al internauta no le ha quedado otro remedio que arrojarse en los brazos de los «ad blocking». «Este es un problema que nos que hemos creado nosotros mismos», asegura Thomas Wrobel, responsable global de Performance Marketing del buscador online de hoteles Trivago, en una entrevista concedida recientemente a OnlineMarketing.de.

No obstante, el monstruo del “ad blocking”, aunque poderosísimo (y muy «peleón»), puede ser abatido por los anunciantes y los “publishers”. ¿Cómo? Con la publicidad nativa y el marketing de contenidos. “Se trata de lograr que la publicidad se adapte de manera natural a los contenidos editoriales que la rodean, y lo más importante, que sean relevante para el consumidor”, dice Wrobel. “Si la publicidad online quiere curarse del todo, necesita relevancia en forma de medicina”, recalca.

Sin embargo, el “ad blocking” es sólo una de las múltiples afecciones que padece la publicidad online, que sufre también los embistes del fraude. “Este problema es bastante más virulento al otro lado del charco, pero también en Europa tiene cada vez mayor relevancia”, dice Wrobel. “Con la ayuda de las redes de bots el fraude en la publicidad online se ha profesionalizado en los últimos años”, constata el ejecutivo de Trivago.

Ante la magnitud que ha cobrado el fraude, Wrobel confiesa que la empresa para la que trabaja se ha visto forzada a poner en marcha medidas para retirar sus presupuestos de campañas que, miradas con lupa, son del todo ineficaces.

Finalmente, Wrobel cree que para que los anunciantes puedan sacar el máximo jugo a la publicidad online necesitan más independencia y soberanía (tecnológicamente hablando). “Las decisiones relativas a la tecnología ‘marketera’ deberían ser tomadas de manera independiente por cada empresa y después ser trasladadas a agencias y proveedores. De esta forma ganaríamos en flexibilidad y transparencia”, concluye.

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