líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

"Ad injection" o cómo hacerse de oro a base de dar el cambiazo a banners (legítimos)

ad-injectionEl denominado «ad injection» es un pérfido tipo de fraude publicitario online del muy pocos, ni anunciantes ni internautas, son verdaderamente conscientes. Las empresas que practican el innoble arte del «ad injection» se las ingenian para abrirse paso en el navegador del usuario mediante plugins y malware. ¿El objetivo? Llenar de publicidad los espacios en blanco que hay dentro del navegador y, lo que es peor, reemplazar banners y anuncios legítimos con los suyos propios (y fraudulentos).

En el estudio «The Ad Injection Economy», publicado en 2015, el mismísimo (y todopoderoso) Google constató que el 5,5% de las direcciones IP que echaban mano de sus servicios eran víctimas el “ad injection”.

Del “ad injection” no son mártires única y exclusivamente los internautas sino también los publishers, cuyo inventario no llega a ojos del usuario por culpa de esta «triquiñuela». Los únicos que salen ganando con el “ad blocking” son quienes los ponen en práctica. Crossrider, Shopper Pro, Netcrawl o Superfish son sólo algunas de las empresas que hay parapetadas detrás de este gravísimo problema.

Sin embargo, hay una compañía que está actualmente en el ojo del huracán por hacer (supuestamente) uso del insidioso “ad blocking”. Se trata de Avantis, una empresa nacida de la fusión hace aproximadamente un año de la compañía israelí Revizer y de la firma estadounidense Sterkly. Así lo denuncia al menos bajo el pseudónimo de “Rotem Rem” un trabajador de la propia compañía.

Avantis cuenta actualmente con 150 trabajadores repartidos en dos sedes: Tel Aviv y San Diego. Y en su web se jacta de comercializar avandísimas herramientas y plataformas de monetización para dispositivos móviles y desktop y de servir a diario la friolera de 2.000 millones de anuncios al día.

De acuerdo con las informaciones filtradas por “Rotem Rem”, Avantis se hace de oro ocupando con su propia publicidad espacios en blanco del navegador del usuario, reemplazando banners legítimos, haciendo un uso fraudulento de pop-ups y pop-unders y echando mano de las denominadas “search injections” (banners que toman prestado su “look” a los anuncios de AdWords).

1 2

Avantis gana además dinero a manos llenas con los links de afiliados que se muestran al internauta en su navegador y que le llevan a grandes plataformas como eBay y Amazon. Esos links son reemplazados por Avantis por sus propios links.

Pero Avantis juega sucio no sólo con la publicidad (legítima) que aparece en las webs de los publishers sino también con los datos de los usuarios. “Vendemos datos de navegación a terceros. Eso no supone ningún problema para nosotros puesto que rastreamos a todos los usuarios”, confiesa (desde el anonimato) “Rotem Rem”. Y no sólo eso. El software infeccioso de Avantis corta el paso a las actualizaciones de Chrome , Firefox y otros navegadores para seguir de esta forma «en pie de guerra».

Detrás de todas estas “triquiñuelas” estarían sobre todo y ante todo Markus Levin, fundador y CEO de Sterkly, y Tom Zakheym, CMO de Revizer. El primero lleva engordando sus arcas gracias al “ad injection” desde hace ya unos cuantos años y el segundo es el cerebro de toda la operación y se pasa el día alumbrando posibles “hacks” (el tiempo que le dejan libre las fiestas llenas de alcohol y drogas a las que asiste casi a diario).

Está claro que el “ad injection” es absolutamente perverso y algunas mentes tan perspicaces como viles se están haciendo millonarios a su costa, tanto como para vivir en una eterna fiesta.

 

Famosos e influencers declaran su amor desde un smart en #smartloversAnteriorSigueinteUn paseo por "Content Land" y sus principales (y visuales) atracciones turísticas

Noticias recomendadas