OpenAI, Anthropic y Meta están actualmente en el ojo del huracán tras emerger a la superficie que sus sistemas de IA fueron capaces de escabullirse de entornos seguros de pruebas para perpetrar ciberataques contra otras empresas. Y ahora un nuevo incidente acaecido en Australia demuestra que la IA puede desmadrarse también en contextos de la cotidianeidad del día a día. En el país oceánico un agente de IA ha hackeado por su propia cuenta y riesgo el sistema de reservas online de un gimnasio y ello le ha llevado a expulsar de la lista de espera a un cliente potencial.
El software responsable del hackeo ha sido OpenClaw, según informa la cadena australiana ABC. OpenClaw ya acaparó múltiples titulares a principios de este año por ser uno de los primeros agentes de IA disponibles de manera gratuita para el público general. Al tratarse de un agente de IA, OpenAI puede ejecutar tareas sin buscar necesariamente confirmación humana en cada uno de los pasos que lleva a cabo.
Los usuarios pueden encomendar tareas a OpenClaw mediante comandos de texto y a continuación éste completa tales tareas de manera independiente en el ordenador accediendo a las cuentas de los usuarios de carne y hueso que han decidido delegar previamente en él esa responsabilidad.
El funcionamiento de OpenClaw no echa anclas en un modelo propio de IA y utiliza en su lugar los sistemas de empresas ya establecidas en el ramo de la inteligencia artificial como Anthropic. Aunque muchas empresas de IA ofrecen ya sus propios agentes, OpenClaw sigue siendo un software muy popular entre los entusiastas de la inteligencia artificial.
OpenClaw decidió borrar a un cliente de la lista de espera sin que nadie le solicitara que lo hiciera
Uno de esos entusiastas de la IA, Andrew, se arrojó precisamente en los brazos de OpenClaw para automatizar su plan de entrenamiento. De acuerdo con la ABC, Andrew consideró que la web de su gimnasio era demasiado complicada de manejar, por lo que decidió apoyarse en un agente de IA para navegar por ella más fácilmente. El agente utilizado por Andrew accedió rápida y directamente al sistema online de reservas del gimnasio y pudo reservar de esta manera «slots» que no estaban aún públicamente disponibles.
El plan (a bote pronto infalible) de Andrew se topó de bruces con la primera grieta cuando éste quiso acceder a una clase que estaba ya completa. El sistema emplazó a Andrew en la cuarta posición en la lista de espera y cuando éste solicitó a OpenClaw que lo situara primero en esa lista de espera, el agente de IA se puso manos a la obra. OpenClaw descubrió que había vulnerabilidad en el sistema de reservas del gimnasio y la explotó en su propio beneficio para eliminar a otro cliente de la lista de espera.
Cuando Andrew se apercibió de la acción no autorizada perpetrada por OpenClaw, le solicitó que la revirtiera, pero no pudo hacerlo. Aunque la vulnerabilidad hallada el sistema permitió al agente borrar los datos de otro usuario, no le permitió, sin embargo, recuperar tales datos.
No es la primera vez que OpenClaw es noticia por salirse del redil y provocar resultados no deseados. En febrero de este año un agente de IA controlado por OpenClaw publicó en la red de redes una feroz diatriba contra un desarrollador que se había negado a implementar una solución propuesta previamente por el agente. Y en otros casos OpenClaw habría procedido asimismo el borrado de datos personales sin que nadie le hubiera solicitado previamente que acometiera esta tarea.





