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Alemania prohíbe la muñeca interactiva Cayla por ser excesivamente "cotilla"

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

El universo juguetero no es ajeno a la digitalización imperante en otros ámbitos de la sociedad. Buena prueba de ello es Cayla, una moderna muñeca interactiva pertrechada de micrófono y de conexión bluetooth.

Sin embargo, los «superpoderes» de Cayla no son del gusto de todos. De hecho, la Agencia Federal de Redes de Alemania ha decidido prohibir la comercialización de esta muñeca por considerar que el micrófono y la conexión bluetooth que incorpora convierten a Cayla en un potencial instrumento de espionaje no permitido por la ley germana.

“Objetos que ocultan cámaras o micrófonos y que pueden transmitir datos de forma inadvertida amenazan la esfera privada de las personas”, recalca Jochen Homann, presidente de la agencia.

Este organismo ha solicitado a los establecimientos que venden la muñeca la retirada de este juguete, pero ha anunciado que no actuará contra los padres de los niños dueños de Cayla, si bien la ley alemana de telecomunicaciones prohíbe la posesión, fabricación y distribución de este tipo de dispositivos.

La Agencia Federal de Redes del país de Angela Merkel ha querido aclarar que su misión es informar al consumidor de los peligros asociados a Cayla, por lo que no solicitará a las jugueterías dato alguno para poner nombres y apellidos a los compradores. La agencia asume que los padres actuarán con responsabilidad y desactivarán la muñeca.

Gracias a la conexión bluetooth de Cayla, cualquier persona puede escuchar y grabar las conversaciones mantenidas con la muñeca sin estar necesariamente presente.

El veto a Cayla se ha hecho efectivo después de que el diario Saarbrücker Zeitung diera cuenta del peligroso espionaje practicado por la muñeca y de que una estudiante de Derecho de la Universidad del Sarre enviara un informe a la agencia denunciando que el juguete estaba contraviniendo la legislación nacional.

La preocupación por las habilidades para el espionaje de Cayla ha llegado también a España. El pasado mes de diciembre la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) alertó de los graves fallos en los que en cuanto a la seguridad y la privacidad incurría esta muñeca interactiva.

 

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