Una nueva polémica alimenta el conflicto entre Elon Musk y Sam Altman, dos pesos pesados del mundo de la inteligencia artificial. Altman, CEO de OpenAI, tomó la palabra sobre el incidente protagonizado por Grok, el chatbot desarrollado por la startup xAI, que empezó a insertar referencias al «genocidio blanco» en Sudáfrica a consultas genéricas de los usuarios de X.
De acuerdo a diversos informes, Grok proporcionaba a los usuarios de la res social respuestas sobre el contexto político de Sudáfrica, incluso ante solicitudes que no estaban relacionadas con este tema, lo que encendió las alarmas sobre un posible sesgo político del sistema.
Sam Altman lanza un dardo a Elon Musk
Altman compartió una publicación del cofundador de Y Combinator, Paul Graham, quien hizo hincapié en el peligro que supone el hecho de que las IA de uso generalizado fueran «editorializadas» por quienes las controlan. En este sentido, Altman señaló: «hay muchas maneras en que esto pudo haber sucedido. Estoy seguro de que xAI ofrecerá pronto una explicación completa y transparente».
Así, el CEO de OpenAI añadió un mensaje irónico: «pero esto solo puede entenderse adecuadamente en el contexto del genocidio blanco en Sudáfrica. Como una IA programada para buscar la verdad al máximo y seguir mis instr…», una frase inacabada que remite a una declaración hecha por el propio Elon Musk sobre su chatbot, quien afirmó que Grok sería: una IA programada para buscar la verdad al máximo (incluso si esa verdad a veces contradecía lo políticamente correcto).
Las respuestas de Grok despiertan alarmas sobre la IA
Frente a la polémica, xAI admitió que una modificación no autorizada había alterado el comportamiento del chatbot, y prometió una actualización para corregir el error. Además, destacaron que implementarán medidas de monitoreo para responder a los incidentes con las respuestas de Grok que no sean detectados por los sistemas automatizados.
Tal y como afirma The New York Times, el incidente provocó indignación de investigadores de IA, así como de los competidores de xAI, quienes acusaron a la compañía de obligar a su chatbot a compartir información política que se alinea con las propias opiniones de Musk.
En los últimos años Musk ha promovido la afirmación de que Sudáfrica, el país donde nació, está llevando a cabo un genocidio contra la población blanca. Una opinión que ha sido abrazada por el presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, el gobierno sudafricano ha calificado esas afirmaciones como infundadas.
Este incidente vuelve a poner en el centro de la conversación el reto que suponen los problemas de sesgo político, discurso de odio y las dudas sobre la precisión de los chatbots de IA, un tema que ha estado sobre la mesa desde que ChatGPT de OpenAI irrumpiera en el mercado en 2022.





