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El antediluviano pensamiento 1.0 y el robotizado pensamiento 4.0, frente a frente

Con el advenimiento de la digitalización, que ha convertido los gadgets tecnológicos (cada vez más numerosos) en extensiones de nuestro propio cuerpo, ha cambiado no sólo nuestra forma de actuar sino también de pensar.

El pensamiento 1.0, el imperante en la era analógica, se ha metamorfoseado para convertirse en algo completamente diferente: el denominado pensamiento 4.0 (el que lleva las riendas en unos tiempos, los actuales, que se precian de ser tan inteligentes como robóticos).

Lo que antaño, en el casi prehistórico pensamiento 1.0, eran marcas (a secas) son ahora, en un era dominada por el pensamiento 4.0, “user experiences”.

Si en el pensamiento 1.0 hablábamos de profesiones, en el pensamiento 4.0 de lo que hablamos es de competencias.

Las industria automovilística, la que se hizo fuerte en la era del pensamiento 1.0, se ha agenciado con el advenimiento de la era 4.0 una nueva denominación (mucho más genérica): movilidad.

Mientras en la era 1.0 hablábamos de plataformas, en la era 4.0 hablamos de interfaces. Y las URLs del pensamiento 1.0 se ha metamorfoseado en apps en la era 4.0.

De manera similar, las webs del pensamiento 1.0 se han convertido en ecosistemas en nuestras cabezas, convenientemente formateadas para la era 4.0.

El siguiente gráfico resume las principales diferencias que hay entre pensamiento 1.0 y pensamiento 4.0:

 

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