Digital

Así han evolucionado los selfis a lo largo de su corta, sexy, inútil y peligrosa existencia

selfiLos selfis, esos que a algunos les parecen al colmo de la estulticia y a otros les tienen, sin embargo, sorbido el seso, son (para bien y para mal) el pan nuestro de cada día.

Armados con sus omnipresentes smartphones, pocos son los que se resisten a lucir su mejor (e impostada) sonrisa en autofotos que, con un poco de suerte, recibirán decenas (y centenares) de “likes” en las redes sociales.

Sin embargo, los selfis han evolucionado muchísimo a lo largo de su breve (y ególatra) historia, tanto que actualmente hay muchísimas tipologías de autofotos.

Están, por ejemplo, los “delfies” (aquellos selfis en los que el retratado comparte plano con un perro), los “groupies” (los selfis en grupo) y los “belfies” (donde el que acapara todos los flashes es el trasero de la persona fotografiada).

Pero, hay selfis todavía más surrealistas. ¿Sabía que existen, por ejemplo, los “felfies” (los autofotos que tienen a bien tomarse los granjeros)?

Como el universo de los selfis no conoce límites (en cuanto a extravagancias), están también los “wealthies” (los utilizados por los más pudientes para presumir de sus riquezas), los “healthies” (para aquellos que quieren dárselas de saludables), los “drelfies” (aquellos autorretratos en los que el protagonista luce quizás achispado de más), los “shelfies” (las fotos de estanterías con los libros favoritos del retratado) y los “hijack selfies” (la grotesca moda de hacerse selfis junto a los secuestradores de aviones).

Si quiere zambullirse (aún más profundamente) en el delirante universo de los selfis, no pierda ripio de esta infografía de MyBreast:

big

Te recomendamos

#Highway2Sales

NH

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir