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Los colosos de las finanzas, los

Digital MarketingLos gigantes de las finanzas imponen sus propias normas en las muchas áreas grises de la red de redes

Por qué los gigantes de las finanzas se han erigido en reguladores de la red de redes

Los colosos de las finanzas, los "sheriffs" en el Salvaje Oeste de la red de redes

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

El mundo de las finanzas ejerce de regulador de facto (que no de iure) en los recovecos más oscuros de la red de redes y en aquellas áreas grises donde la ley es tan poco clara como obsoleta.

Hubo un tiempo en que los proveedores de internet eran quienes cargaban sobre los hombros con la responsabilidad de regular lo que ocurría en la red de redes. En los últimos años ese importantísimo rol han terminado asumiéndolo bancos y tarjetas de crédito, cuyos sutiles y peligrosos subterfugios pueden (a la chita callando) baquetear severamente la democracia.

Aunque deberían ser las autoridades competentes quienes regularan internet, los gigantes de las finanzas se están erigiendo en todopoderosos «gatekeepers», en particular en el universo de la pornografía online.

Desde el pasado 15 de octubre las webs de contenido para adultos deben necesariamente comprobar la edad e identificar a las personas que aparecen en las fotos y los vídeos que se abren paso en sus dominios y verificar además la identidad de quienes suben contenido. Este tipo de webs están obligadas asimismo a monitorizar (a la velocidad de la luz) todo el contenido subido antes de su publicación.

Y quienes imponen tan espartanas reglas nos son los legítimos reguladores sino Mastercard. En vista de tan draconianas normas las plataformas online de contenido para adultos podrían renunciar a utilizar Mastercard. Pero la renuncia sería probablemente excesivamente onerosa si tenemos en cuenta que el coloso financiero opera casi una tercera parte (el 30%) de los pagos realizados mediante tarjeta de crédito fuera de China. Y Visa, que engulle el 60% de las transacciones, dispone también de una sólida posición en el mercado del contenido para adultos.

Esta tendencia va en todo caso más allá de la pornografía. Y el mundo de las finanzas ejerce de regulador de facto (que no de iure) en los recovecos más oscuros de la red de redes y en aquellas áreas grises donde la ley es tan poco clara como obsoleta.

En la red de redes hay muchas áreas grises y ahí es donde las gigantes de las finanzas imponen su ley

La legislación de naturaleza anacrónica y no adaptada a la nueva era de internet posibilita que titanes de las finanzas como Mastercard acaben llevando a la batuta en lo que a la regulación se refiere.

Que Mastercard y compañía hayan terminado metiéndose en la piel de férreos reguladores es una circunstancia que echaría raíces en el 11 de septiembre de 2001. En aquel momento, cuando Estados Unidos era un país carcomido por el caos, la tragedia y la fragilidad, el universo de las finanzas se convirtió en un importante instrumento político. El país norteamericano se vio obligado a introducir estrictas reglas para poner coto al blanqueo de dinero y también a imponer más sanciones. En este nuevo contexto regulador las instituciones financieras tuvieron que bloquear los pagos de personas inscritas en una lista de nada más y nada menos que 1.604 páginas.

El Gobierno de Estados Unidos se arrojó en brazos de las entidades financieras de busca de ayuda. Y allí donde imperaba la ley, imperaba al menos el dinero.

En 2006, por ejemplo, se introdujeron normas más rigurosas contra las webs enfocadas al juego online, pero la responsabilidad última de bloquear las transacciones en tales webs no recayó en los proveedores de internet sino en las instituciones financieras.

Y algo similar ocurre en la actualidad con el negocio de cannabis. Aunque al otro lado de charco muchos estados han legalizado la marihuana, leyes federales han disuadido deliberadamente a los bancos de hacer negocios con empresas de cannabis, lo cual ha torpedeado el crecimiento de esta pujante industria.

El pasado mes de agosto la red social de contenido para adultos OnlyFans anunció que vetaría el contenido de naturaleza explícita en su plataforma debido a la presión de empresas financieras como BNY Melon, Metrobank o JP Morgan. Poco después, y ante las vociferantes protestas de activistas de la pornografía online, OnlyFans reculó y levantó el veto.

El inusitado poder de las empresas de finanzas en la red de redes socava inevitablemente la democracia

Las protestas tienen ahora la mirada puesta en el duopolio ejercido por Visa y Mastercard. En 2019 el grupo de presión de izquierdas SumOfUs hizo llegar una propuesta a Mastercard para que suspendiera los pagos realizados a grupos de extrema derecha, pero la propuesta fue finalmente desestimada.

Cuando el año pasado se hizo público que 34 mujeres habían demandado por explotación sexual a Pornhub, Visa y Mastercard se apresuraron a retirar sus servicios de la famosa plataforma de pornografía online, pues no querían vincular sus respectivas marcas a una empresa que se beneficiaba supuestamente en el plano económico de violaciones, de contenido misógino, violento y racista e incluso de pornografía infantil.

Aunque entidades financieras como Visa y Mastercard deben, por una parte, tener necesariamente apertura de miras y hacer los pagos más fáciles a todo mundo (al margen de posicionamientos políticos o morales), desean, por otra, a toda cosa evitar eventuales crisis y desvincularse de quienes comenten crímenes o de quienes apoyan tales crímenes.

Como empresas globales, Visa y Mastercard están inspiradas por el concepto de «legalidad local», que es el que guía sus acciones. Pero lamentablemente no todo es blanco o negro. En 2017 y tras una manifestación ultraderechista en Charlottesville (Virginia) Mastercard dejó de operar en webs portadoras de amenazas o de mensajes que incitaran la violencia, pero continuó, en cambio, haciendo negocio con otros grupos claramente enfocados al odio.

En las áreas grises (que hay por doquier en internet) las instituciones financieras prefieren imponer sus propias reglas y dejar aparcada la problemática ambigüedad de las normas de facto.

Bien es cierto que las leyes imperantes permitirían vetar contenido de naturaleza ilegal en las webs de contenido para adultos, pero el proceso sería mucho más tedioso. Es en este sentido mucho más fácil y también más rápido guiarse por las normas (de facto) que ha impuesto recientemente Mastercard es tales páginas web.

¿El problema? Que cuando los bancos y otras instituciones financieras reemplazan a los reguladores, los legisladores y las autoridades, la democracia inevitablemente se resiente y mengua también la confianza de los ciudadanos en una democracia a todas luces deficitaria.

 

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