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¿Adiós a las contraseñas de ocho caracteres?

Contraseñas, el peor enemigo de su seguridad (por culpa de la previsibilidad humana)

Los datos revelados por distintos estudios dejan claro que no somos capaces de crear contraseñas capaces de salvaguardar nuestra privacidad.

contraseñas¿Cuántas contraseñas tiene que recordar en su día a día? La privacidad tiene un precio y este pasa por la tediosa labor de tener que pensar combinaciones alfanuméricas con las que salvaguardar nuestros asuntos personales.

Cada vez que tenemos que crear una nueva contraseña se nos recomienda que esta tenga cierto grado de complejidad.

Para ello probamos diferentes elaboraciones en base a números, letras, mayúsculas y minúsculas.

Un trabajo que a ninguno nos gusta porque sabemos que se nos acabará olvidando por lo que siempre acabamos decantándonos por nombres y fechas que nos resulten familiares.

De acuerdo a un informe elaborado por BinaryEdge (en base a 500 millones de passwods filtradas) del que se hacen eco en el diario El País, la mayoría de las contraseñas tienen entre seis y ocho caracteres. La media recomendada por los expertos.

El 55% contiene minúsculas y algún número. La pereza humana se hace patente ante el hecho de que sólo en el 0,6% de las contraseñas encontramos una mayúscula.

La previsibilidad del ser humano hace su magistral aparición cuando hablamos de números. De acuerdo a los datos ofrecidos por Weakpass (base de tres millones de contraseñas), las combinaciones de números más utilizadas son 00, 23 y 69.

Internet nos recuerda cada día que no es un entorno seguro al 100%. Las noticias sobre filtraciones de datos de los usuarios se suceden ante la impotencia de los que intentan hacer de la red de redes una utopía.

Y esto es algo que todos sabemos y lo más peligroso de todo es que no hacemos nada por evitarlo. El 52% de los usuarios recicla las contraseñas cambiando uno o dos caracteres según un estudio elaborado por la Universidad de Virginia Tech.

Una de las soluciones posible sería alargar los ocho caracteres hasta la veintena. O crear enrevesadas contraseñas, pero esta tampoco sería la solución. Mark Risher, director de seguridad de Google afirma que la contraseña perfecta no existe.

Indica que, en caso de tener una contraseña muy buena, lo peor que podemos hacer es replicarla en todos los sites y plataformas que utilizamos. Es mejor contar con contraseñas diferentes para cada espacio, aunque su grado de complejidad sea menor.

"Nuestra investigación ha probado que, si alguien usa el mismo código en muchas páginas y uno es comprometido, incrementa la probabilidad de ataque por un factor de 10. Pero si alguien cae en una trampa de phishing (suplantación de identidad) la probabilidad de un ataque con éxito se incrementa por 500", apunta Risher.

La mejor de las opciones es recurrir al viejo truco de escribir las contraseñas en un papel o recurrir a gestores de passwords. Una técnica cada vez más utilizada por los gigantes tecnológicos.

Con estos datos en la mano hay que recalcar que el peor enemigo de nuestra seguridad somos nosotros mismos. Las técnicas de pishing se perfeccionan a la velocidad del rayo y no sentimos que nuestros datos pueden verse vulnerados.

¿Sigue pensando lo mismo? No se olvide la próxima vez que tenga que crear una contraseña de que un algoritmo con un entrenamiento básico podría dejar al descubierto toda su información.

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