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Crear una empresa en Silicon Valley es más caro de lo que se piensa

Desde España, los empresarios de TIC contemplan con envidia cómo florece el talento, la actividad y dinámica empresarial – y por tanto los ingresos – en el famosísimo Valle de Santa Clara en California. Se cree que es la Meca de los emprendedores, que lanzar una empresa allí es rápido, fácil y barato. Hay software de gran calidad gratis para todos, la nube hace que la potencia de los ordenadores cueste mucho menos, y todo aquel con una conexión a internet puede aprender Ruby y CSS. Lance unos cuantos vídeos en YouTube y cree una cuenta de Twitter, y se hará de oro – piensa la mayoría.
Todos estos factores son verdad, sin embargo la reducción de gastos en estos aspectos se ve superada por la inversión en ingenieros y empresarios experimentados. Y, por supuesto, el marketing y las relaciones públicas, a pesar de las últimas tendencias en redes sociales. La cifra calculada en un inicio, aun a pesar de sumarle todos los desmanes que se puedan presentar, no será ni de lejos la que se gastará en su nueva aventura empresarial.

El truco está en determinar la cantidad exacta de dinero que necesitará en un primer momento, y pensar en cómo gastar el dinero para extraer el mayor impacto, cuenta el CEO de una joven empresa (Nodeable), David Rosenberg, en Mashable. Los buenos profesionales son siempre una buena inversión, y los trucos para no pagar un duro en determinados servicios no sirven para una compañía a medio y largo plazo. Muchos emprendedores tienen una visión ideal de conseguir ser financiados por un fondo de capital de riesgo que hará llover dinero sobre sus cabezas y les permitirá alumbrar sus ideas tal y como el joven empresario las quiere. Pero esto no es tan fácil, y un fondo puede decidir no invertir en su empresa aunque esté en tratos amistosos y haya sostenido entre dos y cuatro entrevistas.
Además, conseguir financiación es el primero de todos sus problemas financieros. Para garantizarse financiación, es vital conseguir un lanzamiento coherente, especialmente si todavía no cuenta con un prototipo o un producto en funcionamiento.

Un negocio en sus primeras etapas y los inversores evalúan la calidad y compatibilidad del equipo, el tamaño global del mercado y la viabilidad de que su empresa pueda llegar a algo grande. Esto no significa que vaya a recibir un cheque en blanco, ya que los fondos de riesgo ponen dinero en su compañía con la expectativa – y no sólo la esperanza - de obtener resultados sustanciales de vuelta.
Todo esto no quiere decir que no deba montar un negocio, sino que evalúe con cautela las posibilidades. Por tanto, para los emprendedores de Silicon Valley, la disponibilidad de tecnología barata es sólo una pieza del puzzle. El camino de una idea embrionaria a un negocio con éxito es un proceso largo y arduo, a partes iguales doloroso y enormemente gratificante.

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