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Cuatro revolucionarios del retail replantean el concepto de e-commerce

Los consumidores son cada vez más aficionados a hacer todo tipo de compras a través de la red. Desde productos tecnológicos, pasando por ropa, viajes o alimentación, la explosión de las compras online hicieron del e-commerce un mercado de más de 900.000 millones de dólares el año pasado.

El problema es que el e-commerce sigue basándose, mayoritariamente, en aburridos y anticuados escaparates online que no se diferencian prácticamente de una tienda a otra. Aunque no siempre es así, Fast Company ha encontrado a cuatro revolucionarios del retail que están buscando nuevas estrategias con las que crear una experiencia de venta más dinámica, social y, sobre todo, única.

Don Bradford, vicepresidente de producto social de eBay
La gente es mucho más propensa a comprar algo si sus amigos participan en esa decisión, pero en las páginas de e-commerce masivas, conseguir esta participación no es tan fácil. Por eso, eBay lanzó Help Me Shop, una herramienta que deja que los usuarios compren en cualquier parte de la web y arrastren los productos a una página separada. A través de Facebook, los usuarios pueden invitar a sus amigos a dar consejos u opiniones acerca de esos artículos seleccionados.

“A medida hablábamos con nuestros clientes y empezamos a analizar realmente su actividad, descubrimos que lo que hacían era shopping en un cliclo vital del producto social: las cosas empiezan en torno a la inspiración y la búsqueda, algo que un amigo compartió con ellos o algo que un influencer compartió. Siguen conectando con amigos en todo el proceso hasta el punto de compra. Y después de la compra, pueden ser una fuente para otra gente que compre el producto. Lo que hace a Help Me Shop tan poderoso es que va más allá del inventario eBay. Trata sobre la experiencia de compra social que va allí donde estoy y me permite involucrar a mis amigos en la experiencia de compra cuando crea que es útil”.

Kathy Savitt, CEO y cofundadora de Lockerz
Facebook y Twitter son herramientas ideales para que las marcas puedan captar la atención de los consumidores más jóvenes, pero estas plataformas son sociales, no comerciales. Ante esta situación nació Lockerz, que recompensa las expresiones sociales con puntos (Ptz) que se pueden destinar a conseguir descuentos en las compras. Los usuarios suben fotos y vídeos personales, y cuantas más veces se compartan, más recompensas recibirán.

“Los usuarios de 13 a 35 años están compartiendo todo lo que les apasiona ahora en la red. Lockerz cree en recompensarles por esa expresión social, por lo que Lockerz Ptz no es sólo una puntuación imaginaria o una forma de hacer que los miembros se sientan bien, sino que es una unidad monetizada que puede servir de descuento en más de 150 marcas. Hice 16 estudios de caso en colegios de todo el país y descubrí que esos chicos tienen un increíble deseo no sólo de ser recompensando, sino de hacer que esas recompensas importen y sean algo que controlen. Estamos locos con conocer a nuestros miembros, y tenemos un consejo de estilo y un cuadro de consejo para miembros. Creemos que estando centrados en el cliente, la página ganará un seguimiento notorio por sí sola”.

Amy Lanigan, vicepresidenta de estrategia de clientes en Fluid
Para la mayoría de las tiendas, combinar comercio y redes sociales es un concepto desconocido. Por eso, compañías como Brooks Brothers, Diane von Furstenberg o The North Face han confiado en Fluid, una agencia digital que les ha ayudado a replantear la interacción con sus clientes online.

“Como industria, estamos siempre al borde de la última gran tendencia. Nuestra compañía ayuda a los clientes a navegar por estos cambios. La personalización está de moda en el mercado ahora mismo, y ofrecemos a las empresas una plataforma llamada Configure, que permite a los compradores diseñar o personalizar productos. Los diseños personalizados se pueden publicar en Facebook y Twitter o compartirse vía email, todo para mantener la misión de Fluid de hacer de las compras una experiencia social”.

Tobi Lütke, CEO de Shopify
Hasta hace poco, tener una página de e-commerce suponía tener un site muy caro tanto de hacer como de mantener, lo que hizo que el número de competidores en el mercado online se mantuviera reducido. Pero Shopify ha cambiado estas reglas, ofreciendo un software barato y fácil de personalizar con el que las compañías pueden iniciarse en el mundo del e-commerce, además de recibir asistencia de la plataforma en su camino hacia el comercio online.

“En Shopify intentamos hacer las cosas tan simples como podamos, pero para el propietario no es muy diferente a empezar su propia tienda en una calle de algún lugar. Todavía tiene que atraer a la gente a su tienda y tener los productos adecuados que la gente adecuada necesita y así los consumidores abrirán sus carteras y le comprarán cosas; pero saber cómo hacer esas cosas no se puede automatizar con un software. Por eso Shopify tiene esos gurús muy educados, la mayoría tiene sus propias tiendas, y están ahí para ayudar a la gente en estos primeros meses cruciales. Una vez que un propietario consigue una o dos ventas, puede ser un cambio de vida”.

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