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¡Cuidado! Una noche de sexo desenfrenado con este robot podría traducirse en sanción

robotA Pepper, un robot humanoide japonés famoso por “hablar por los codos”, no le gusta el sexo. Y como no le gusta, sus dueños deberían abstenerse de practicar relaciones sexuales con él. Así se ha encargarlo de dejarlo claro Softbank, el fabricante de este singular robot.

En su contrato de acuerdo con el usuario Softbank especifica que el propietario de Pepper “no debe realizar actos sexuales u otro comportamiento de carácter indecente”.

Y no sólo eso. Quienes se atrevan a dar rienda suelta a la pasión con Pepper, podrían enfrentarse a sanciones, si bien Softbank no aclara a qué tipo de sanciones se enfrentarían los infractores.

Un portavoz de la compañía ha recalcado asimismo que está terminante prohibido realizar modificaciones en Pepper, que mide 120 centímetros de alto y está confeccionado con plástico, para dotarlo de una voz más excitante.

El parlanchín Pepper, capaz según sus creadores de leer las emociones humanas, cuesta nada más y nada menos que 1.600 dólares (1.430 euros). Sin embargo, y pese a tan elevado desembolso, sus propietarios no sólo no podrán practicar sexo con él sino tampoco utilizarlo al aire libre ni emplearlo para dañar a otras personas.

Otra cláusula del contrato de acuerdo con el usuario prohíbe, por otra parte, usar Pepper para enviar correo electrónico no deseado.

En su tierra natal, Japón, Pepper está siendo todo un éxito de ventas. Las primeras mil unidades del robot, comercializadas el pasado mes de junio, se vendieron en apenas un minuto en la red de redes.

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