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La curiosa historia del "namer" que decide el nombre de todo lo que sale de Google

Merlin-DisneySeguro que en más de una ocasión se ha preguntado el motivo por el que una determinada cosa se llama como se llama. Encontrar la respuesta puede que no sea la tarea más sencilla del mundo pero no en el caso de Google. Recordemos que estamos del gigante de las búsquedas.

Y, curiosamente, tenemos que hablar de un nombre propio: Amanda Peterson. Una mujer cuyo trabajo resulta de una ecléctica combinación de elementos y disciplinas que hacen que sea el filtro decisorio por el que tienen que pasar todas y cada una de las denominaciones de los productos y servicios de la empresa tecnológica.

En muchas ocasiones los responsables de Google quieren aconsejarle sobre los nombres pero en otros casos, confían ciegamente en su criterio y únicamente se limitan a verificar si sus decisiones encajan con la línea que Google quiere seguir con el producto.

“Trabajo con todos los profesionales de Alphabet que necesitan ayuda a la hora de poner un nombre”, explica Peterson en declaraciones a Business Insider donde ha explicado cómo se desarrolla su importante labor.

Declara que, si el objetivo es solo ayudar a la gente a encontrar y utilizar un producto, nos encontramos ante un proceso bastante sencillo. Casos de este tipo suceden cuando hablamos de un nuevo plug-in o una nueva característica para una herramienta ya existente.

El problema viene cuando se requiere un nombre que cuente y transmita una historia, que necesite aportar cierta personalidad o que se inscriba en una marca de mayor tamaño. Es entonces cuando comienza una peculiar danza entre la lingüística y el derecho jurídico.

Buscar un nombre creativo puede suponer un proceso de excavación profunda. Peterson tiene en su despacho más de 350 libros sobre palabras, gramática y lenguaje, entre los que podemos encontrar desde la historia de los nombres de los animales hasta publicaciones sobre los distintos argots utilizados en las profesiones. Toda referencia es poca. “Nunca sabes dónde vas a encontrar la inspiración”, afirma.

Un ejemplo lo encontramos en la tecnología de baliza desarrollada por Google bajo el nombre de Eddystone. Su nombre encuentra su origen en un antiguo faro que ha sido reconstruido y demolido en numerosas ocasiones. La elección vino porque la estructura ha contado con muchos niveles a lo largo de su historia reflejando el espíritu de la nueva herramienta.

Su trayectoria en el creativo terreno de los nombres comenzó precisamente haciendo lo mismo que hace en Google pero en pequeñas agencias. Afirma que lo que diferencia al gigante de las búsquedas de sus anteriores trabajos es la poca jerarquía que se sigue en la compañía.

Una de las reuniones que recuerda como más memorable, se produjo apenas un año después de su entrada en Google. La conversación se produjo con Larry Page sobre un nombre que a él no le gustaba en absoluto pero que ella argumentó sin retroceder un paso.

No duda en afirmar que lo que más le gusta de su trabajo como “namer” en Google es la cantidad de herramientas que tiene a su disposición. “Por primera vez en mi vida estoy innovando en el proceso de nombrar. Hay una gran cantidad de personas que trabajan en el mundo de la denominación profesional, pero creo que lo que me hace única es que dispongo de una enorme cantidad de datos que permiten encontrar distintos patrones”.

Además de conocer la nomenclatura correcta de todos y cada uno de los productos, herramientas y servicios de Google, las funciones de Peterson la convierten en un auténtico tesauro humano.

Concluye su entrevista afirmando que la verdadera clave para sacar su trabajo adelante es poner entusiasmo y confiar en sus propuestas. “Hay que defender cada producto con un nombre que siempre deje claro que es el mejor en su categoría”.

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