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De Google al cielo

De Google al cielo¿Es la red de redes el camino para la salvación eterna? La respuesta a esta pregunta es complicada, pero lo cierto es que religión e internet parecen formar un buen tándem. Actualmente uno de cada cuatro usuarios navega por la red por motivos espirituales. ¿Se convertirá Google en el nuevo profeta de la era digital?

Que Google y las religiones hacen buenas migas lo demuestra el hecho de que el gigante de internet se haya comprometido recientemente a digitalizar los Manuscritos del Mar Muerto. Otros textos sagrados como el Libro Egipcio de los Muertos, los Vedás, el Canon Pali, el Nuevo Testamento y el Corán están también ya disponibles en la red.

Alrededor del 25% de los internautas visita hoy por hoy la red de redes por razones de índole espiritual. Son bastantes más que los que navegan por internet en búsqueda de pareja sentimental, de juegos de azar o de subastas online. La mayoría de ellos se informa sobre temas religiosos, aunque se desconoce aún el impacto real de este fenómeno en las religiones.

Internet y religión

Los rituales online no están todavía demasiado generalizados en internet, pero ganan poco a poco en importancia, sobre todo los relacionados con cultos paganos como el de los druidas –todo un éxito en Gran Bretaña–, pero también con otros mucho más tradicionales como el rosario. Una página web ofrece, por ejemplo, al internauta la posibilidad de depositar su propia oración en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. Y en el templo hindú online Saranam el usuario puede encargar rituales con la tarjeta de crédito.

Las posibilidades que internet brinda a las religiones son comparables en cierta medida a las que inauguró en el siglo XV el descubrimiento de la imprenta. Por aquel entonces, el invento de Gutenberg operó una profunda transformación en el culto religioso. Mediante la difusión de la Biblia como libro en multitud de lenguas ganó en importancia la interpretación individual de los textos sagrados. El clero perdió de esta manera influencia y como consecuencia, la Iglesia debió afrontar la Reforma. ¿Estamos hoy en día ante una revolución semejante?

Revolución religiosa en la red

El teólogo Bernd-Michael Haese asegura en declaraciones a Die Zeit que tal revolución es real, al menos en parte. En su opinión, la “creciente pluralidad” en la red está inaugurando un cambio de ciclo. Internet es una ventana al mundo, desde la cual es posible observar culturas y creencias muy diferentes a las nuestras. En este sentido, la red es también el “lugar predestinado” para el diálogo interreligioso. A Haese le preocupa, sin embargo, que internet contribuya a vaciar de contenido la religión, que el mensaje religioso pierda en profundidad. Para evitarlo es necesaria una “moderación integrada” del torrente de comunicación religiosa que fluye actualmente en la red de redes. Actualmente no hay, sin embargo, ninguna institución oficial que vele por la cada vez más activa vida religiosa en la red.

La pérdida de sustancia y profundidad no es el único peligro que se cierne sobre la religión de era digital. Internet no sólo trae consigo libertad religiosa, sino también infinidad de información teologal a menudo difícil de cribar.

Torrente de información religiosa en internet

Sólo de la Biblia hay hoy en día en la red 160 ediciones diferentes, cuyas diferentes traducciones pueden compararse en cuestión de segundos. También en internet es posible leer en latín y en inglés las obras completas de Santo Tomás de Aquino o evangelios apócrifos como el de Tomás. Quien no tenga aún suficiente con esto, puede sumergirse asimismo en textos hasta ahora poco conocidos del cristianismo como el Corpus Hermeticum o los denominados Oráculos Caldeos.

Algunos de estos textos proceden de fuentes poco fiables, pero detrás de una gran parte de ellos hay también un trabajo teologal serio. Y es que los teólogos, como los profesionales de otras disciplinas, hace tiempo que están instalados en internet.

La combinación de religión y de internet da lugar a ideas que recuerdan en muchos aspectos al protestantismo. Es decir, el creyente asume su propia responsabilidad en la búsqueda de fuentes religiosas y se aleja de las élites eclesiales. Con todo, el mayor peligro que afronta actualmente la religión no es la libertad de la red sino el control que ya existe en ella.

Si empresas privadas como Google se convierten en el futuro en las guardianas de la tradición religiosa, pueden avecinarse muchos peligros para las religiones. Hoy en día cambiar un texto de carácter espiritual para hacerlo más accesible a los creyentes el perfectamente posible en internet. Y es que no hay que ningún condicionamiento legal que lo prohíba. Para evitarlo, tendría que entrar en escena los políticos y es de sobra sabido que la relación entre política y religión es más bien tormentosa.

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