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Desenredando esa madeja de lana en la que se ha convertido la lista blanca de Adblock Plus

gato¿Acaso hay mayor protagonista en los debates marketeros que el fenómeno del ad blocking? Los ad blockers se han erigido como uno de los grandes desafíos de la industria publicitaria.
Los usuarios están hartos de ser bombardeados de forma constante con publicidad que carece de relevancia para sus intereses y existen compañías que no han dudado en ver la gallina de los huevos de oro en este hartazgo.

Así llegaba a nuestras vidas Adblock Plus. El popular gigante del bloqueo de la publicidad online no ha estado exento de polémica desde sus inicios. Especialmente por su conocida lista blanca.

Su empresa matriz, la alemana Eyeo, lanzaba esta lista blanca como una vía de ingresos para los editores. Aunque se trata de una idea que sobre el papel puede sonar muy bien, lo cierto es que ha sido calificada como “negocio de protección”, por parte del ex secretario de Cultura del Reino Unido, John Whittingdale.

La lista blanca de Adblock Plus ha conseguido generar todo tipo de opiniones. A favor y en contra. Pero creemos que el principal problema reside en la falta de conocimiento. Sin buscar inclinar la balanza hacia ningún lado, vamos a analizar los procesos por los que funciona.

Resulta imperativo definir en primer lugar el concepto del que estamos hablando. Nos encontramos ante una especie de filtro a través del que se permite el paso de ciertos tipos de anuncios que no son bloqueados. Un privilegio por el que muchas compañías pagan a la citada empresa alemana y seguir llegando a los usuarios.

Hechas las presentaciones, ponemos el foco en los precios. Los sites que reporten menos de 10 millones de impresiones mensuales en sus anuncios para los usuarios de Adblock Plus, deben pagar para ser incluido en la ansiada lista blanca, tal y como recogen desde Digiday.

¿Cuántos editores están en la lista blanca?

La pregunta del millón de dólares. Una cuestión que casi ha perdido todo su sentido después de ser planteada en más ocasiones de las que podemos recordar. Desde Adblock Plus se han negado a ofrecer una cifra. Ni siquiera una aproximación.

Investigadores de Penn State han reportado que el 59% de los 5.000 sites más populares que han analizado estarían presentes en la lista blanca.

Recordemos que el Financial Times señaló la publicidad de Google, Amazon y Microsoft como marcas presentes en la lista. Más allá de estos escuetos matices, no está claro lo que se está pagando por el servicio.

De acuerdo con un editor que se mantiene en el anonimato, “antes de entrar en conversaciones sobre la lista blanca se envían numerosos contratos de confidencialidad que deben ser firmados antes de iniciar cualquier tipo de discusión”.

¿Cuáles son los criterios utilizados?

Adblock Plus siempre ha dejado claro que los anuncios que forman parte de su lista blanca cumplen con lo que conocemos como “criterios de anuncios aceptables”. Vemos como la publicidad intrusiva o formatos como las ventanas emergentes y anuncios animados quedan automáticamente excluidos.

La publicidad en texto se encuentra regulada por su ubicación, tamaño y etiquetado. Todo es controlado por seres humanos en un proceso en el que los algoritmos poco o nada tienen que ver.

Adblock Plus nos ha repetido hasta la saciedad que el simple hecho de pagar, no es suficiente para que los anuncios sean incluidos en la lista blanca.

Lo que queda ahora sumergido en un halo de ambigüedad es quien toma la decisión final. Esto nos lleva al siguiente punto.

¿Quién tiene la responsabilidad última?

Hace ahora más o menos dos años que Adblock Plus cambió su proceso. Ahora los anuncios son aprobados de forma interna por lo que la lista blanca pasa una serie de filtros y revisiones antes de llegar al foro de debate.

Una modificación que, tal y como apuntan portavoces de Adblock Plus, era necesaria puesto que los debates generados en el foro (algunos de hasta dos semanas), “ralentizaban demasiado el proceso”.

El tan mencionado foro sigue existiendo pero su función ha quedado relegada a la de retroalimentación. Más como un corrector ortográfico que como un editor con plenos poderes.

Fuentes de la compañía dejan claro que el foro detecta irregularidades en la lista en menos del 10% de los anuncios que la componen. No dudan en apostar por la integridad de su sistema (aunque sea manual), ya que los criterios con los que trabajan son determinantes e inamovibles.

Ahora que conocemos el proceso (más o menos completo) por el que se rigen las decisiones de Adblock Plus, juzguen ustedes mismos. Eso sí, no olviden que el astuto bloqueador ha comenzado a vender recientemente publicidad…

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