Digital

El comercio español se enfrenta a los desafíos de la digitalización

La digitalización del retail: mucho más que vender online

El comercio español, de Inditex a Mercadona, apuesta por la digitalización para evitar la crisis que vive el sector del retail en otros países.

Hoy en día, visitar una tienda puede tener otros fines más allá de llenar la despensa o el armario. En El Corte Inglés, por ejemplo, uno puede hacerse un empaste, ponerse mechas o ver un partido de fútbol. El comercio español se esfuerza por adaptarse a las nuevas demandas del consumidor y así afrontar mejor la incertidumbre y el apocalipsis del retail que se vive en otros países por el auge del e-commerce, según señala el diario El Mundo.

Desde la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), explican que digitalizarse no es sólo vender online. El e-commerce "es sólo una parte del proceso de transformación digital de las empresas", que están cambiando toda su operativa. "El gran desafío del sector no es vender online, sino la gestión de los datos, la eficiencia de los procesos, la automatización, la predicción de la demanda, la mejora de la experiencia de compra del cliente, sea a través del canal que sea", señalan.

Pero no es tan sencillo. Se trata de un proceso que implica, además de una fuerte inversión de recursos, un cambio en la cultura corporativa, en la gestión de los equipos... "Supone crear valor de formas distintas, y esto tiene un impacto en los costes, los márgenes y los precios, que están más expuestos que nunca al escrutinio de un consumidor conectado que accede a una oferta global".

Los retos del comercio de cara a este 2019 pasan por un análisis exhaustivo del perfil de los consumidores (a través del big data) para poder entender sus hábitos y sus nuevas necesidades, y poder ofrecer una "hiperpersonalización" de la oferta, según refleja el informe "Los desafíos del retail 2019" elaborado por la consultora KPMG.

Hay que tener en cuenta, además, el actual entorno de incertidumbre. La confianza del consumidor sigue en negativo (-5,4%, en febrero, dos puntos por debajo del año anterior) debido a la caída de las expectativas económicas. Y la afluencia a centros comerciales cayó un 3% en febrero por la climatología.

El sector textil es el que más está sufriendo. Por la guerra de precios entre las grandes cadenas, la depreciación de algunas divisas y la climatología cada vez más cambiante. "Somos como los agricultores cuando no hay una necesidad de consumo de prendas y el tiempo no obliga a cambiar el armario", explica Ángel Asensio, de la Federación Española de Empresas de la Confección (FEDECON), que recuerda que ahora "hay más opciones de gasto, el dinero se reparte entre tecnología, viajes y ocio...".

Otro lastre para las cadenas es la política de promociones todo el año. "Este hecho perjudica mucho al sector por los márgenes bajos, nulos o negativos que suponen un castigo muy duro a la industria y al comercio", dice Asensio.

En lo que respecta a la competencia online, el reto para la mayoría es empezar a usar las tiendas como almacenes logísticos desde donde preparar los repartos. Inditex ya lo hace en las tiendas de algunas de sus marcas y pretende extender este modelo en 2020 a todo el mundo.

Mientras que en retail se tiende a aunar comercio online y offline, las cadenas de supermercados evolucionan hacia el lado contrario: separar los pedidos online del negocio físico. En Mercadona, por ejemplo, su presidente Juan Roig renegó desde el principio de internet, pero ahora es una de sus grandes apuestas. En Valencia ya hacen el reparto desde colmenas, que son almacenes específicos para preparar los pedidos, y esperan extender este modelo a otras ciudades.

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