Digital Donald Trump: el peor enemigo de los medios y la publicidad (si cumple su programa)

donald-trum-enfadoEl próximo 20 de enero Donald Trump tomará posesión de su nuevo cargo como presidente de los Estados Unidos. El magnate se ha visto envuelto en la polémica desde que anunciase su candidatura por el Partido Republicano.

El discurso de Trump se ha caracterizado por el proteccionismo desde el punto de vista económico, mientras que los tintes machistas y xenófobos han impregnado su política social. A pesar de todo, ha conseguido escalar puestos hasta ocupar el ansiado despacho en la Casa Blanca.

Es precisamente ahora, cuando se acerca cada vez más el momento de que tome el timón de la primera potencia, cuando comienzan a surgir las dudas y preguntas. Cada vez que una nueva Administración toma el poder los cambios son inevitables.

Hoy ponemos el foco en cómo las modificaciones venideras pueden afectar al sector de los medios de comunicación y la publicidad. Las políticas del presidente electo van a tener un impacto muy negativo tanto en las compañías de medios como en las empresas de tecnología.

La ley de neutralidad en internet

Tomamos como referencia los cambios de las leyes de neutralidad en la red de redes que podrían producirse. La legislación actual impide que los proveedores de servicios de internet (ISP por sus siglas en inglés) bloqueen o den menor velocidad de transmisión a contenidos en particular.

La eliminación de estas salvaguardias despeja el camino para que los citados proveedores puedan escoger el contenido que al que dan prioridad. Una situación que abre la puerta a la posibilidad de que se cobre a las empresas para que sus contenidos lleguen de mejor forma a los usuarios.

Tal y como señalan desde Campaign, este hecho tendría importantes consecuencias para gigantes como Netflix. La compañía de contenidos en streaming representa actualmente más de un tercio de todo el tráfico que se reporta en internet.

Una situación que sin duda acabaría repercutiendo en el bolsillo de los usuarios. Si empresas como Netflix tienen que pagar para que sus contenidos estén priorizados, los costes de sus servicios se elevarían.

Pero quién peor parado podría salir es la televisión por cable. Si los individuos se ven en la tesitura de tener que elegir entre servicios de vídeo en streaming como Netflix o la TV por cable, sin duda ya sabemos quién es el caballo que copa todas las apuestas.

La difícil situación de la TV por cable

No es ningún secreto que desde hace algún tiempo el número de suscriptores de la TV por cable está disminuyendo. De acuerdo a los datos ofrecidos por un reciente informe elaborado por Leichtman Research, el grupo formado por los 11 mayores proveedores de televisión de pago perdieron más de 665.000 suscriptores durante el segundo trimestre del pasado año.

Una cifra que se traduce en 120.000 suscriptores más que durante el mismo periodo de 2015. Una situación a la que sumamos la caída en la audiencia de la televisión.

Para compensar los descensos en las audiencias, las tarifas publicitarias se están incrementando. Los anunciantes están gastando más para llegar a un menor público por lo que los dólares que destinan a estas acciones están siendo menos eficaces.

El escenario multicanal al que nos enfrentamos ahora se traduce además en un aumento en el precio de los planes de medios, así como in incremento en su complejidad.

Los planes de Donald Trump

Las líneas anteriores plantean la evolución hipotética de un escenario sobre el que ya hemos comenzado a actuar. Y parece que esta obra ya tiene sus protagonistas. El maestro de ceremonias, Donald Trump, ha nombrado como asesores para la supervisión de la Federal Communications Commission (FCC) A Jeff Eisenach y Mark Jamison.

Dos firmes oponentes a la neutralidad en internet y que, si finalmente ganan la batalla, el consumo de contenido en la red de redes será más caro.

Una de las medidas que podrían adoptarse sería la supresión por pare de la Administración Trump de las leyes que protegen a los creadores de contenidos como Netflix, Google o CBS de tener que pagar tarifas más altas a los proveedores de internet para contar con conexiones más veloces a través de las que distribuir sus contenidos.

Un futurible escenario que, una vez más repetimos, repercutirá negativamente en el consumidor final. Ahora únicamente queda esperar y confiar en que Donald Trump recapacite y sea consciente de una vez por todas del daño que sus propuestas e ideas pueden causar a industrias tan importantes como la de la publicidad y los medios de comunicación.

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