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Así son la DSA y la DMA, las leyes que pretenden erigirse en criptonita de las

Digital MarketingLa DSA y la DMA quieren buscar las cosquillas a las "Big Tech"

Qué suponen para las "Big Tech" las nuevas DSA y DMA

Así son la DSA y la DMA, las leyes que pretenden erigirse en criptonita de las "Big Tech"

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA) nacen con el objetivo de menguar el poder (salido de madre) de las grandes empresas tecnológicas.

La Unión Europa tenía muchas ganas desde hace tiempo a las «Big Tech», a las que pretende atar en corto con una ambiciosa regulación que recibió ayer el visto bueno del Parlamento Europeo después de varios años de tormentosos debates. La Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA) fueron aprobadas ayer por aplastante mayoría por la Eurocámara, de donde salen con el ánimo de menguar el poder (totalmente salido de madre) de las grandes empresas tecnológicas.

En virtud de las nuevas DSA y DMA Google, Amazon, Meta, Apple y compañía contraerán nuevas obligaciones. No en vano, el mantra parapetado tras ambas leyes es «Lo que es ilegal offline también lo es online».

La DSA regulará las redes sociales y las plataformas online, mientras que la DMA estará enfocada a los denominados «gatekeepers» o guardianes. Una y otra norma se aplicarán de manera directa a todos los países que forman parte de la Unión Europea sin necesidad de transposición. Debido a la complejidad de los temas abordados por ambas leyes, toda Europa actuará igual frente a los titanes «techies».

En el caso de la DSA las medidas que forman parte de esta normativa serán de obligado cumplimiento a partir del 1 de enero de 2024. Así y todo, el plazo para acogerse a esta norma será algo menor para las grandes plataformas online y los buscadores, que deberá suscribirse a la DSA a partir de los 4 meses de la publicación de la normativa. En este sentido, plataformas como Instagram, TikTok o Twiter deberán acatar la DSA a principios de 2023 so pena de ser multadas con hasta el 10% de su facturación anual (el 20% si reinciden). Por su parte, la DMA entrará en vigor a los seis meses tras su publicación, si bien para que sus preceptos sean de verdad aplicables las empresas directamente concernidas deben ser previamente designadas como «gatekeepers».

¿Qué supone la entrada en vigor de la DSA?

La DSA obligará a las grandes empresas tecnológicas a explicar de manera minuciosa la manera en que funcionan sus algoritmos, eliminar contenidos nocivos y dar portazo a determinados tipos de publicidad. Esta norma está especialmente enfocada a las redes sociales, si bien distingue entre grandes plataformas (más de 45 millones de usuarios mensuales) y pequeñas plataformas. Y las primeras deberán hacer frente lógicamente a más requisitos que las segundas.

Quizás la medida más controvertida de la DSA es la que obliga a las plataformas online a borrar rápidamente el contenido de naturaleza ilegal. Los más críticos con la DSA argumentan que la eliminación de contenido podría fácilmente mutar en censura. No obstante, la norma especifica que «deberán respetarse los derechos fundamentales, incluida la libertad de expresión y la libertad de datos».

Las grandes plataformas deberán, por otra parte, explicar a las autoridades el funcionamiento de sus algoritmos y brindar a sus usuarios la posibilidad de tener acceso a un «timeline» no basado en su perfil personal (y a merced, por lo tanto, de preferencias personales).

Lo que significa la entrada en vigor de la DMA

La entrada en vigor de la DMA supone, por otra parte, la «muerte» de los ecosistemas cerrados. La idea es que las empresas que ejercen de «guardianas» permitan el trasvase de datos de un lado a otro (y que iMessage pueda, por ejemplo, no solo funcionar en iOS sino también en Android).

En virtud de la DMA, las empresas presentes en grandes plataformas online como Facebook tendrán potestad, si así lo desean, para descargar los datos que allí generan.

Además, las «Big Tech» no podrán favorecer directamente sus propios servicios en detrimento de los servicios de terceros y no podrán evitar tampoco que sus clientes instalen otras tiendas de aplicaciones.

Si bien las grandes empresas tecnológicas han acometido cambios en los últimos tiempos para amoldarse a los preceptos incluidos en la DSA y la DMA, lo cierto es que resulta poco probable que Google, Apple o Meta acaten escrupulosamente ambas normativas de la noche a la mañana, por lo que seremos probablemente testigos de alguna que otra sanción en el transcurso de los próximos meses.

 

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