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El behavioral targeting no tendría por qué asustar a los usuarios, si se les explicara bien

El behavioral targeting no tendría por qué asustar a los usuarios, si se les explicara bienLos consumidores muchas veces dicen una cosa, pero terminan por hacer otra, por lo que no debería ser tan sorprendente que ocurra lo mismo con el behavioral targeting. Y es que, aunque la mayoría de los consumidores (67%) no cree que los anunciantes deban tener permiso para segmentar la publicidad en función del comportamiento en los navegadores, los datos demuestran una y otra vez que los consumidores responden mucho mejor a este tipo de anuncios.

Pero la reacción negativa hacia el behavioral targeting responde, por un lado, a que ha estado dominado por temas y terminologías que dan miedo al usuario, como rastreo; pero además, es que la industria ha cedido demasiados mensajes de los consumidores en torno a la publicidad basada en el comportamiento. Aunque ante toda esta situación, todavía hay cosas que se pueden hacer para cerrar esa brecha entre la percepción y la realidad, según asegura Abbey Klaassen en Ad Age.

La industria ha desarrollado y establecido el programa de autorregulación de la Digital Advertising Alliance, con el que explican por qué los consumidores ven los anuncios que ven y cómo se puede optar para evitar este rastreo. Ahora, el siguiente paso consiste en difundir el programa, explicar los beneficios de una experiencia personalizada y cómo las tecnologías como las cookies tienen un papel muy importante en la creación de la web personalizada. Y es una responsabilidad que no se puede dejar en manos de empresas de internet, sino que las grandes marcas, reconocidas, y en las que el público confía, son las que tienen que tomar este papel.

Desde luego es esencial que exista educación al respecto, y ésta se tiene que convertir en la primera preocupación de la industria. Además, posiblemente parte de esa educación se tenga que hacer offline, con medios tradicionales como televisión o impresos.

La clave está en averiguar si los consumidores se preocupan lo suficiente acerca del behavioral tracking para tener formada una opinión. De hecho, parece que a muchos consumidores no les preocupa, no por desconocimiento como aseguran los legisladores, sino porque simplemente tampoco les importa mucho. “Hay una presunción de que los consumidores tienen esa gran paranoia pero, en realidad, no está claro que la tengan”, aseguró Doug Wood, socio de Reed Smith y defensor de la autorregulación.

Si ese es el caso, la industria tiene que hacerse oír, sobre todo para equilibrar el ruido que se oye desde el otro lado. Analizar cómo se sienten los consumidores y cuánta gente ha optado para que no se les haga este rastreo, o cuánta ha vuelto a activar esta opción. El problema, y como todos los anunciantes saben, la percepción puede nublar la realidad y, por ahora, para los consumidores el rastreo online es algo malo. Si los responsables de marketing consideran que el behavioral targeting beneficia tanto a los consumidores como a las empresas, tendrán que hacer que ese mensaje llegue como sea.

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