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El éxito de Rebecca Black y la era de la mediocridad

Hace unos años, sólo programas como Barrio Sésamo se atrevían a crear canciones sobre días de la semana y prendas de vestir. Pero ahora, Rebecca Black y su canción Friday, o su nuevo éxito sobre unos vaqueros, ha logrado colarse en lo que llamamos “entretenimiento de masas” gracias a YouTube. Algo que hace aún más evidente lo que Peter Shankman, fundador de HARO, ha denominado “la era de la mediocridad”, en la que cualquiera que tenga un ordenador, una cámara de vídeo y capacidad económica para afrontar los gastos de producción es considerada la nueva estrella de la cultura, según publica en Mashable.

Para Shankman, el problema no es tanto si Rebecca Black sabe cantar o no, ya que está a la altura de otras muchas estrellas del pop ya reconocidas. El problema es lo que dicen este tipo de expresiones sobre nosotros como sociedad, recalca Shankman; las letras “mundanas” que hablan sobre un día de la vida de una persona que no nos importa para nada. “Black se ha convertido en la versión musical de un mal usuario de Twitter, que ofrece poca sustancia y valor, pero siente la necesidad de compartirlo”, afirma Shankman.

Los medios han dicho sobre Black que su historia nace de un regalo de sus padres y, su ascensión en YouTube se debe, bien a la curiosidad morbosa, o bien por la atención de los medios debido a esta atención morbosa. Pero desde luego en ningún momento se habla de su talento musical como una pieza clave de su éxito en YouTube.

Según afirma Shankman, estamos ante un cambio de paradigma. Antes la sociedad consumía contenidos creados por pocos agentes como sellos discográficos, canales de televisión y estrellas de cine. Ahora, internet, las cámaras domésticas y, por qué no, Justin Bieber, ahora ya no vivimos en un mundo en el que gana el talento o la belleza, sino que estamos en un “mundo en el que cualquiera puede publicar y, en muchos casos, la peor actuación es la que mejor funciona”, escribe Shankman. Y señala que ahora la gente no tiene en cuenta la responsabilidad que está ligada al poder de publicar contenidos.

Para llegar a tener el éxito de Black, o cualquier otro usuario de YouTube similar, sólo hay que seguir dos pasos según explica Shankman: primero, crear un contenido y, después, enviarlo como si fuera el último grito, conseguir unas cuantas visitas y dejar que crezca. Después viene el papel de los medios, ya que si un vídeo logra miles de visitas en cuestión de segundos, se concierte en noticia y, con que un medio lo cubra, aunque sólo sea para resaltar lo patético de ese vídeo, se perpetúa el círculo.

Shankman asegura que esta situación tiene mucho que ver con nosotros. “Somos una sociedad a la que le gusta la destrucción. Hemos adoptado la mediocridad porque necesitamos una prueba de que somos mejores que eso, que no somos lo peor que hay ahí fuera. No lo somos porque ahí está Rebecca Black con Friday, Friday, Friday!"

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