Digital

Arun Sundarajan habla sobre el DES 2018

El nuevo modelo de la economía compartida: un reto imposible de evitar

Arun Sundarajan, professor of Business de la Universidad de Nueva York habla durante el DES 2018 de los retos que presenta el nuevo modelo económico marcado por la economía compartida.

economía compartidaEste 22 de mayo ha tenido lugar la primera jornada del DES – Digital Enterprise Show 2018, evento celebrado en Madrid, denominado el "Davos" de la economía digital. Durante dicho evento, se han tratado los últimos avances en la economía compartida y digital, un nuevo modelo económico y social del siglo XXI, basado en los avances tecnológicos. De eso ha hablado Arun Sundarajan, professor of Business de la New York University.

Compañías y plataformas como Facebook, Google, Airbnb o Uber están transformando todos los sectores e industrias, desde el transporte hasta los servicios de salud. Pero todas estas transformaciones suponen un reto para las compañías, ya sean tradicionales, ya sean startups, como señala Sundarajan. El poder de la economía compartida y de la nueva realidad digital es precisamente el punto de partida de su Keynote: “Platform Power, the sharing economy, and the new digital reality”, presentado por Frederique Murphy, master of ceremonies y fundadora de Mountain Moving Mindset.

“La economía digital está cambiando el modelo de distribución, desde la música, a la industria editorial o el vídeo”, señala. Pero también hay muchas otras industrias que pensaban que no iban a acabar afectadas, por la economía compartida, como el sector de la salud, pero su expansión ha sido espectacular.

“Cuando pensamos en economía compartida, pensamos en tan solo unas pocas de ellas, como Airbnb, Cabify o Uber. Estamos familiarizados con estos cambios”. En el siglo XX, el modelo de producción estaba bastante claro. Grandes fabricas a las que las personas dedicaban su talento, obteniendo un salario a cambio. Pero con la emergencia de las nuevas tecnologías en los últimos diez años, se ha producido un cambio, desde el capitalismo al “Crowd-based capitalism”.

Y, ¿qué es este nuevo capitalismo? “Cuando pensamos en la televisión, hay dos actores implicados. Un primero que es la productora del contenido, junto a un segundo, el canal o distribuidor del contenido. Pero ahora hay que pensar cómo funciona el modelo de distribución del vídeo ahora, en plataformas como YouTube. La plataforma distribuye el contenido sí, pero aunque los estudios siguen produciendo productos para este tipo de plataformas, la gran mayoría del contenido está producido por las propias personas”. Y muchas de ellas producen contenido por puro entretenimiento.

“Este nuevo modelo, con una plataforma que agrega la demanda y permite la búsqueda, pero distribuye el contenido de la propia gente es un patrón aplicable tanto a YouTube como Airbnb, Cabify o incluso Kickstarter”. Pero también a las nuevas páginas de alquiler o venta de viviendas, por ejemplo, o de alquiler de vehículos. En ninguno de estos casos son las propias plataformas las que crean el contenido, solo lo distribuyen. “Ese es el principal patrón de este nuevo capitalismo”.

“Airbnb agrega la demanda y despliega una serie de opciones en las que la gente confía. Pero el proveedor de lo que vende Airbnb no es la plataforma, son las personas que la utilizan”. Y el número de personas que utilizan Airbnb ya es superior al de las personas que se alojan en hoteles como Hilton o Marriott Starwood.

Otro ejemplo destacado por Sundarajan es BlaBlaCar. “Es fascinante como al final la escala de BlaBlaCar ha crecido dramáticamente en los últimos años, es decir, las personas que viajan de un sitio a otro en el coche de otra persona. Y detrás de ello está que hay personas que confían unas en otras”. La confianza se convierte en un pilar fundamental.

Y, según un estudio de la propia compañía, los miembros de BlaBlaCar confían unos en otros más que en sus compañeros de trabajo, que en sus vecinos o sus contactos en las redes sociales. Y ese nivel de confianza (del 88%), tan solo está unos puntos por debajo de la confianza en sus amigos (92%) o en su familia (94%%).

Es lo que denomina la quinta ola de la confianza comercial. “Las plataformas digitales escalan la confianza de las pequeñas compañías y de las personas”. Es importante darse cuenta de que estas plataformas son una vía intermedia entre la jerarquía y el marketplace. Tener en cuenta todo ello es la clave para que las compañías sobrevivan al paso del tiempo.

“Las plataformas están borrando las fronteras entre lo que debería hacer el Gobierno y lo que deberían hacer las entidades privadas. Si piensa en las grandes plataformas, como Google, Facebook, Apple o Tencent, parece que han dejado de ser plataformas para ser algo más similar a entidades gubernamentales”. Es decir, tienen los datos de una gran parte de la humanidad, pueden censurar contenido igual que un gobierno y almacenar más información de los ciudadanos que ningún otro gobierno. Ni siquiera se puede poner ya la diferencia entre estas compañías en el control de las monedas, con la irrupción de las criptomonedas.

“Cuando se piensa lo lejos que están llegando y que el futuro de las guerras también está en lo digital, no necesitando probablemente nunca más inteligencia militar sino artificial, no es una locura pensar que podrían llegar a tener su propio ejército, al igual que un Estado”, afirma. “Tenemos que pensar en cómo se organizan estas plataformas para convertir a los gobiernos democráticos en más resistentes”.

Pero es natural pensar que todo ello se necesita regular, que la economía compartida debería tener unas normas. “En el pasado, había un taxi, había un gobierno y había un usuario. Ahora todo ello ha cambiado y los gobiernos deben entender que estamos ante un modelo totalmente distinto. No significa que no tenga que haber regulación, significa que debe ser diferente”.

A nivel laboral, no hay ninguna garantía de que el modelo de organización del trabajo siga siendo como hasta ahora. De hecho, se han podido ver muchas evidencias de que ha llegado el fin de los trabajos a jornada completa. Cada vez surgen más plataformas que permiten poner en contacto a gente que necesita un servicio con personas que pueden trabajar para satisfacerlo.

El futuro, por lo tanto, está en el modelo freelance. Un modelo basado en una relación individual entre una persona y una institución. “Esto empodera en muchos sentidos. Otorga independencia, flexibilidad. Pero un reto es cómo crear una nueva seguridad social, que en muchos países está reservada para los trabajadores a tiempo completo, que se adapte a esta nueva realidad”.  Por ello, el reto real es conseguir una transición en la educación para que este tipo de cuestiones se empiecen a ver como lo normal e ideal.

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