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El pastel publicitario lo cortan ahora otros y los blogueros se comen uno de los trozos más grandes

bloguerosHasta en un bar hipster lleno hasta la bandera es imposible no sospechar a qué se dedican profesionalmente Jakob Haupt y David Roth. Haupt luce una lustrosa y llamativa cola de caballo de color rubio platino, mientras que Roth lleva unas zapatillas que lanzan destellos de color rojo y que simulan ser pequeñas naves espaciales. Haupt y Roth son los rostros que hay detrás del exitoso blog alemán de moda Dandy Diary, donde ambos suben fotos de sus "outfits" y escriben sobre moda masculina. Graban además vídeos y organizan incluso fiestas. Sus respectivos armarios son el centro de operaciones de una profesión que comenzó como un hobby y que hoy es la que les da de comer (y de vestir).

Sus familiares todavía enarcan las cejas con gesto de sorpresa cada que Haupt y Rotht relatan su día a día laboral. "¿Se puede vivir realmente de ello?", les preguntan. Y ellos no pueden responder sino con un sonoro "sí".

El año pasado Roth abandonó su trabajo en la web especializada en moda Fashiondaily.TV para volcar todos sus esfuerzos en Dandy Diary. Haupt, que era antes consultor de marketing, trabaja ahora también a tiempo completo en este blog de moda. Este último está tan convencido del futuro de su actual profesión que afirma que en unos cuantos años el blogging de moda se estudiará en la universidad.

Roth creó Dandy Diary en 2009 como un proyecto académico mientras estudiaba en la Academia de Moda y Diseño de Múnich. Dos años después Haupt se sumó al proyecto. En sus inicios como blogueros Roth y Haupt se toparon con muchos obstáculos. En los formularios para inscribirse a desfiles de moda ni siquiera existía la casilla de “blogger”. Y las marcas los contemplaban con una mezcla de altanería y paternalismo.

En 2015 la realidad es bien diferente. La casilla de “blogger” es omnipresente en todos los formularios de inscripción a eventos relacionados con la moda y las marcas agasajan a Haupt y Roth no sólo ropa y productos cosméticos sino también con cheques de hasta cuatro cifras.

Consciente del poderío de los bloggers, las empresas invierten dinero a manos llenas en sus bitácoras, que han dejado de ser hobbys para convertirse en empresas en toda regla.

En Alemania hay actualmente aproximadamente 5.000 blogueros especializados en moda. De ellos 1 de cada 5 percibe ingresos por su “hobby”, pero sólo 200 pueden vivir realmente de su “pasatiempo”.

Los blogueros de moda pueden ganarse la vida de múltiples maneras: mediante la publicidad display, mediante la colaboración con marcas y mediante la organización de eventos. También son muy populares entre los blogueros de moda los denominados “affiliate links” o links incluidos en posts que redirigen al usuario a plataformas de venta.

Especialmente lucrativos para los bloggers son más también los “advertorials”, fotografías y artículos en los que estos presentan determinados productos. El dinero que se embolsan los blogueros con los “advertorials” está íntimamente relacionado, claro está, con su alcance, un alcance definido por el número de lectores de su bitácora y por su número de fans y seguidores en Facebook, Instagram y Twitter.

Entre los bloggers de moda de habla inglesa es perfectamente “normal” embolsarse 10.000 dólares por “advertorial”. En Alemania los honorarios de los blogueros de moda son, en cambio, bastante más modestos. Un pequeño blog de moda puede ingresar en sus arcas aproximadamente 100 euros por un “advertorial”. En los blogs con más alcance los honorarios suben hasta los 500 euros.

Cuando comenzaron a surgir como setas hace aproximadamente cinco años, los blogueros de moda no tenían en mente ni mucho menos lucrarse con su “hobby”. Simplemente querían promover las conversaciones sobre un tema, la moda, habitualmente reservado a las élites.

Sin embargo, y conscientes de su “gancho”, las marcas comenzaron a mimar cada vez más a los bloggers de moda, colmándoles con privilegios que hasta entonces estaban reservados para los a menudo “estirados” redactores de las revistas de moda. De hecho, muchos de esos redactores se quejan de que los desfiles de moda se hayan convertido de un tiempo a esta parte en un auténtico “circo” por culpa de bloggers deseosos de llamar la atención. Otros les echan en cara que, pagados como están por tantas marcas, no contemplan la moda con suficiente objetividad

Haupt, de Dandy Diary, rechaza, no obstante con contundencia, a quienes le tachan a él y sus colegas de poco objetivos. “Sólo trabajamos con marcas sobre las que queremos escribir por iniciativa propia. De hecho, rechazamos el 70% de las solicitudes de marcas que nos llegan”, asegura el bloguero en declaraciones al diario alemán Die Zeit. En Dandy Diary sólo una quinta parte de los contenidos son contenidos pagados, apostilla Haupt. “Si hiciéramos sólo publicidad, no nos leería nadie”, señala.

Jessica Weiß, del blog de moda Journelles, está convencida de que las bitácoras son en realidad mucho más transparentes que las tradicionales revistas de moda. Los blogueros no tienen inconveniente en decir que una marca les ha regalado un bolso o un viaje. Los redactores de las revistas de moda prefieren, en cambio, guardar silencio sobre estos regalos, indica. Si las revistas de moda echan pestes de los blogueros de moda, es por temor a una eventual fuga de los presupuestos publicitarios de las marcas, denuncia Weiß.

“El pastel publicitario se reparte ahora de otra manera y los blogueros se comen uno de los trozos más grandes”, afirma Mary-Elle Rudloff, de Cover-PR. Su agencia, fundada en 2012, trabaja codo a codo con blogueros de moda, les pone en contacto con las marcas, les organiza viajes y negocia sus honorarios con las empresas. Los blogueros de moda están tan solicitados que necesitan, los más noveles al menos, la mediación de agencias para contener el aluvión de solicitudes.

Pese a su aparente glamour, lo cierto es que la profesión de blogger es un trabajo más duro de lo que parece. No en vano, un bloguero de moda es modelo, fotógrafo, redactor, “marketero” y director de una empresa simultáneamente. “La mayor parte de blogueros se levanta a las 7 de la mañana y trabaja hasta a las 10 de la noche”, destaca Rudloff.

La bloguera Jessica Weiß corrobora esta afirmación. “Trabajo más de 10 horas al día y mi trabajo tiene que ver más con tablas de Excel y emails que con glamour y vestidos caros”, asegura.

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