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EL SECTOR APUESTA POR LA AUTORREGULACIÓN PARA LOGRAR LA CONFIANZA DE LOS INTERNAUTAS

La Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE) y la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (Autocontrol) son las impulsoras del proyecto Confianza Online que, a partir de enero, dotará al sector de un sistema de autodisciplina en materia de publicidad, transacciones y protección de datos en Internet. La meta del citado sistema es aumentar la confianza de los usuarios en la publicidad online y el comercio electrónico, «especialmente de aquellos que aún no compran en Internet», según Fernando Pardo, presidente de AECE.

Para ello se apoyarán en cuatro pilares:

– un código ético que plasma las normas deontológicas del sector
– un mecanismo de aplicación de esas normas encargado de resolver las reclamaciones de consumidores u organizaciones a través del Jurado de Autocontrol de la Publicidad y la Junta Arbitral Nacional de Consumo (del Instituto Nacional de Consumo)
– una Secretaría gestionada por los directores generales de AECE y Autocontrol, que se encargará de las tramitaciones y el día a día
– un sello de confianza que llevarán aquellas webs que se comprometan a acatar el código ético de Confianza Online, así como sus resoluciones extrajudiciales, que no poseen carácter legal vinculante, igual que las que autorregulan la publicidad tradicional.

Ya hay una cincuentena de empresas adheridas a este mecanismo de autodisciplina para obtener el sello de confianza. El primer requisito que han debido cumplir es abonar una cifra que oscila entre los 550 euros al año, para las empresas con menor facturación, y los 5.500 euros –siempre con condiciones especiales para los asociados a las organizaciones del sector que se citan en este artículo-. La tramitación de reclamaciones, sin embargo, es gratuita, a excepción de las realizadas por empresas –por tanto, en transacciones b-t-b- no afiliadas a Confianza Online.

Por lo que respecta a los consumidores, el sello de Confianza Online sólo cumplirá su función si los usuarios lo perciben cómo un signo distintivo de calidad, aunque las asociaciones implicadas aún no han definido cómo se les va a transmitir ese valor.

Al igual que ocurre en el caso de la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico), surge el problema de las compañías extranjeras que operan en nuestro país, a las que no alcanza el sistema de autorregulación. Para solventarlo se espera tejer una red intercomunicada de asociaciones que traspasen las reclamaciones de un ciudadano a su homóloga en el país donde tiene su sede la empresa denunciada.

A pesar de la polémica suscitada por la LSSI desde su puesta en vigor, durante la presentación de Confianza Online, Ignasi Biosca, presidente del (Interactive Advertising Bureau en España, defendió esta norma. «Desde la IAB creemos que por lo menos sirve para marcar una línea entre lo que es legal o no es legal y saber que yo, como anunciante, cuando estoy haciendo una inversión en Internet estoy en el lado correcto de la línea», afirmó. «Sé que en cualquier caso la nueva ley para determinados actores de Internet puede representar unos costes adicionales, tener que almacenar volúmenes de información importantes y algunas restricciones más, pero pienso que en lo que concierne a la publicidad es la justa medida de lo que el sector necesitaba».

Para Biosca habría sido mucho más preocupante la prohibición de las cookies, una posibilidad planteada en un primer momento. «Habría sido un problema muy grave para la publicidad, el comercio electrónico y el desarrollo general de Internet en España. Las cookies tienen que existir porque su uso correcto permite que la experiencia de navegación en Internet sea muy válida», defiende Biosca. «Eliminar las cookies simplemente porque se podrían usar de forma inadecuada, creo que no sería nada justo».

El Interactive Advertising Bureau (IAB) figura como colaborador de Confianza Online, una iniciativa en la que además participan la Asociación Española de Anunciantes (AEA, la Asociación Española de agencias de Publicidad (AEAP), la Asociación de Centrales de Medios (ACM), la Asociación de Medios Publicitarios (AMPE), la Federación Nacional de Empresas de Publicidad (FNEP), la Asociación de Agencias de Marketing directo e Interactivo (AGEMDI) y la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (ASIMELEC).

Hasta la Creación de Confianza Online, AECE y Autocontrol contaban, por separado, con sus propios mecanismos de autorregulación para Internet.

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