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Ellos tienen el dinero y nosotros el talento: el coste humano de la inteligencia artificial

hombreEl boom de la inteligencia artificial se ha instalado de lleno en la industria tecnológica acaparando la atención (y las inversiones) de las grandes compañías como Google, Facebook o Microsoft que ya comienzan a lanzar los primeros proyectos basados en este sistema.

Sin embargo, y aunque todavía queda un largo camino por recorrer hasta que la inteligencia artificial se integre por completo en la vida de los consumidores, la carrera ya ha comenzado y, los gigantes de la tecnología buscan ya el talento hasta debajo de las piedras.

Más concretamente lo hacen en las universidades, en donde se encuentran los expertos en este sector que fue ignorado durante los años 80 y 90 cuando comenzó a dar síntomas de vida.

Pero ahora, estos empleados son los más codiciados para los de Silicon Valley que tratan de convencer tanto a profesores como alumnos de robótica, informática y machine learning de unirse a sus ambiciosos proyectos.

Pero los más demandados son los especialistas en el campo del machine learning, una tecnología que las grandes corporaciones utilizan en actividades tan dispares como filtrar spams, mejorar el targeting de la publicidad online, los coches autónomos o el escaneo de imágenes para la detección de enfermedades.

Desde que Google comenzara a fijar su vista en nuevos acuerdos con vistas al desarrollo de la inteligencia artificial a través de la compra en 2014 de DeepMind, no hubo que esperar mucho para ver cómo el resto de compañías se subían al carro.

Así, las firmas ofrecen a los académicos la oportunidad de ver sus ideas hechas realidad en los mercados rápidamente además de disponer de potentes tecnologías informáticas y grandes bases de datos a las que no podrían acceder de otra manera.

Pero esta migración de cerebros a las compañías privadas supone un elevado coste para las universidades, incapaces de competir a nivel salarial con los gigantes tecnológicos y sus suculentas ofertas.

Otro de los riesgos de esta masiva captación de talento es el peligro de que estos trabajadores se encuentren concentrados en unas pocas firmas alentando al monopolio intelectual no haciendo públicos los resultados de las investigaciones de los expertos en campos que puedan generar beneficios para las compañías.

De esta manera, el debate está abierto y es que no hay duda que son las compañías tecnológicas las que hacen posibles los cambios en la sociedad a través de sus proyectos pero, la disminución de investigadores en las universidades podría poner en peligro el avance intelectual del futuro.

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