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Emoticonos: 30 años poniendo "sal y pimienta" a la comunicación digital

Redacción

Escrito por Redacción

Dos puntos, guión, paréntesis. Pulsando estos tres símbolos en el teclado conseguimos una cara sonriente y, de paso, humanizamos la para muchos aséptica comunicación digital. Creados en 1982 por Scott E. Fahlman, profesor de Inteligencia Artificial en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, los emoticonos soplan hoy 30 velas.

Cuando los inventó hace hoy 30 años, Fahlman lo hizo por pura necesidad. Su estilo sarcástico era muchas veces incomprendido por sus colegas de profesión en sus comunicaciones a través del ordenador. Lo que para él era un chiste, para otros era motivo de enfado. En vista de que su lista de “ofendidos” era cada vez más larga, Fahlman se propuso buscar una fórmula eficaz para hacer comprensibles sus chistes también mediante la comunicación escrita. Y de repente “un día la combinación estaba delante de mis narices”, relata Fahlman.

Tras dar con la fórmula, Fahlman compartió el recién nacido “smiley” (el primer emoticono) con sus colegas a través de un email: “Propongo la siguiente secuencia de caracteres para los bromistas :-)”, decía el profesor en su correo electrónico.

Desde entonces, los emoticonos inventados por Fahlman se han convertido en omnipresentes y han dado lugar a múltiples variantes. Al primer “smiley” siguieron otras combinaciones de caracteres para “salpimentar” la comunicación digital: <:-), :-P, 8-)… La lista es interminable. Sin embargo, a diferencia del primero, que nació de la pura necesidad, los siguientes lo hicieron simplemente para dar rienda suelta a la fantasía de sus creadores.

De todos modos, los emoticonos en su forma original, una a menudo extraña combinación de caracteres, han sido sustituidos en la mayor parte de programas informáticos por caras redondas de un llamativo color amarillo. ¿Qué opina Fahlman de estas omnipresentes caritas sonrientes? “Las encuentro horribles. Además, impiden que el escribe tenga ante sí el desafío de crear sus propios emoticonos”, dice Fahlman.

La novedad que en su día supusieron los emoticonos se ha convertido también en sobreabundancia. “La gente los utiliza demasiado. Es mejor emplearlos con medida”, concluye Fahlman, del que todos esperan que acompañe sus mensajes con algún emoticono. No cabe esperar menos del que fue su inventor.

 

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