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Las empresas "techies" y su sistemático maltrato a los datos personales

Lo de las empresas "techies" con la maltratada privacidad no es desidia, es desvergüenza

Los datos personales son el precio que el internauta tiene que pagar por tener acceso gratuito a los servicios de internet. Y las empresas "techies" se aprovechan con suma desvergüenza de ello.

privacidadHa vuelto a pasar. A través de un problema en el software de Google+ han quedado expuestos (con fines potencialmente espurios) los datos personales de 500.000 usuarios (desde el nombre al correo electrónico, pasando por la edad y el género de los afectados).

Desde Google, la matriz de la red social afectada (que echará el cierre en agosto de 2019) aseguran que, pese a que los datos quedaron al descubierto, no se habría hecho un mal uso de ellos. Pero, ¿sabe realmente a ciencia cierta el gigante de internet que no hubo en efecto un utilización fraudulenta de los datos?

Los múltiples fallos de seguridad que han protagonizado en los últimos tiempos empresas oriundas de Silicon Valley han socavado gravemente la credibilidad del valle más “techie” a la hora de salvaguardar la información personal del usuario (cuya seguridad parece tener más agujeros que un queso suizo).

Como ya ha sucedido en otras ocasiones (Silicon Valley se rige siempre por los mismos patrones), Google prefirió callar cuando detectó allá por la primavera de 2015 el fallo que dejó expuestos los datos de medios millón de usuarios.

La compañía de Mountain View habría silenciado la vulnerabilidad para evitar un escándalo similar al protagonizado hace unos meses por Facebook y Cambridge Analytica, según un memorando interno al que ha tenido acceso The Wall Street Journal.

Tuvo que ser un informe publicado en los medios el que sacara todo a la luz. En Silicon Valley la transparencia parece ser sinónimo de opacidad.

Cuando el internauta encomienda la protección de sus datos personales a los gigantes de internet hace un acto de fe cercano al suicidio. ¿Cómo no iba a hacerlo si es del todo imposible conocer que hacen las empresas con información personal? Que esto suceda más de una década después del ascenso triunfal de internet a los altares es cuanto menos preocupante.

La sociedad emanada de la digitalización entiende por fin el precio que hay que pagar por tener un acceso totalmente gratuito a los múltiples servicios de internet. Ese precio (más alto de lo que el usuario pensó probablemente en un principio) son los datos. El internauta queda así relegado a la condición de mero producto. Ese es el acuerdo al que llega con las empresas de internet cuando decide utilizar de manera totalmente gratuita sus productos, explica Britta Weddeling en un artículo para Handelsblatt.

¿El problema? Que los lucrativos acuerdos de Google y compañía con terceros se hacen en todo momento sin la aquiescencia del usuario, básicamente porque ni siquiera tiene conocimiento de ellos.

Esta es precisamente la (artera) razón por la que al usuario se le hace cada vez más complicado confiar en Google, Facebook y otras empresas de internet por mucho que se les llene la boca reafirmando su compromiso con la privacidad del internauta.

Ni siquiera las compañías tecnológicas están al tanto del uso que los terceros con quienes sellan acuerdos van a dar a los datos personales del internauta. O no miran con lupa lo que se va hacer con esos datos porque el frenético crecimiento de sus plataformas les termina por nublar la vista.

Los internautas son por fin conscientes de las nefastas consecuencias de la cesión de sus datos personales a las empresas tecnológicas. El caso de Google+ no es ni mucho menos aislado.

La última brecha de seguridad protagonizada por la red social de Google recuerda inevitablemente al caso Cambridge Analytica o al hackeo sufrido hace un par de semanas por Facebook (en el que habrían estado involucradas 50 millones de cuentas).

Que en el caso de Google+ hayan sido afectados “sólo” 500.000 usuarios no minimiza en modo alguno la responsabilidad de Google.

Las empresas “techies” deberían aclarar a sus usuarios qué van a hacer exactamente con sus datos personales para que estos tengan la oportunidad de decidir qué riesgos están realmente dispuestos a correr. Es hora de poner fin a la vergonzosa incapacitación digital del internauta, concluye Weddeling.

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