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En internet no importa sólo el contenido, sino el uso que le dan las personas

Siempre ha habido algo de tensión en internet entre las personas y los algoritmos. Al comienzo, Yahoo era un índice comisariado por humanos, ¿recuerdan? Pero los humanos no pudieron continuar con él y los algoritmos les vencieron. A día de hoy, el factor humano está cobrando importancia de nuevo con  Facebook, Twitter y cientos de aplicaciones móviles como Instagram. Ahora todo es social. La tensión se ha trasladado, por tanto, a las búsquedas sociales, a los humanos vs. los ordenadores. Algo que no es precisamente sencillo.

Internet no es sólo billones de páginas con links, bases de datos y aplicaciones móviles que no dejan de aumentar. Internet son personas. Somos usted y nosotros. Una página web es tan  interesante como una persona quiera hacer de ella algo interesante. Nosotros somos los que creamos todos los datos que alimentan internet. Incluso el motor de búsqueda de Google, el último algoritmo que le da sentido a todo, determina aquello que es imporetante en base a lo que hacmeos en internet. Las páginas que vinculamos y visitamos más son las que aparecen en los primeros resultados de búsqueda.

Así que, efectivamente: lo social amenaza la primacía de la búsqueda y la reemplaza por un algoritmo que le da más importancia a cómo se comporta el usuario en internet a la hora de descubrir nuevos contenidos. Pero el compartir contenidos vía redes sociales se ha convertido  en un nuevo grupo de puntos a tener en cuenta de cara al algoritmo. Google podría no tener un acceso total a todo lo que se comparte en Facebook o Twitter, pero para ello se lanzó Google+. Por lo tanto, el valor de la corriente social está en los datos.

Internet nos hace más listos, pero nosotros también hacemos a internet más listo… La información tiene un flujo de ida y vuelta. Y lo que está emergiendo es una división de trabajo en la que los humanos hacemos las cosas que mejor se nos dan e internet, como la mayor fuente global disponible para casi todo el mundo, hace la agrupación de información que mejor se le da. Programamos internet cada día. Pero la relación va en dos sentidos porque internet también nos programa a nosotros, por lo que surge un nuevo concepto, el de la “gente programable”, que se define así: la interacción entre humanos y ordenadores aumentando las acciones de otros y ampliando la comprensión del otro.

Y es que somos un internet “de personas”. Los algoritmos que hacen que internet se expanda exponencialmente son mejores cuanto más utilicemos internet. Por ello, se vuelven más listos porque les decimos, de forma explícita o mediante acciones, en qué tienen que centrarse.

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