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En la era digital la semilla del terrorismo se planta en las fértiles tierras de la red de redes

terrorismoEs un vídeo terrorífico sobre un acontecimiento atroz. Poco después del desgraciado ataque terrorista a la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo aparecía en YouTube un vídeo grabado con un teléfono móvil de 42 segundos de duración que ejemplificaba a la perfección la brutalidad del terrorismo islamista. En una breve secuencia podía verse como un asesino enmascarado ejecutaba al policía desarmado Ahmet Merabet. El gendarme, que yacía en la acera, levantaba inofensivamente la mano como pidiendo clemencia al que iba a convertirse en su asesino. Sin embargo, totalmente exento de piedad, el criminal remataba con un tiro en la cabeza a su víctima.

El vídeo de la discordia levantó ampollas, pero ello no impidió que, antes de vetarse su acceso en YouTube, se difundiera como la pólvora no sólo en la red de redes sino también en medios de comunicación de medio mundo.

Internet se ha convertido en el canal favorito del terrorismo yihadista para difundir su sanguinaria propaganda del terror. Facebook era antaño el “ojito derecho” de los terroristas para dar alas a sus mensajes propagandísticos, pero en los últimos tiempos los yihadistas están volcando cada vez más sus esfuerzos en servicios de mensajería como WhatsApp. No hay que olvidar que el Estado Islámico es el primer grupo terrorista cuyos miembros se han criado a los pechos de internet.

De la mano de WhatsApp y otras plataformas 2.0 el Estado Islámico puede conectar de manera directa con su público objetivo. Bien es cierto que en muchas de estas plataformas, Twitter por ejemplo, están prohibidos tajantemente los mensajes que incitan al terrorismo. Sin embargo, antes de ser vetados, este tipo de mensajes llegan inevitablemente a ojos de muchísimas personas.

En la red de redes se libra desde hace tiempo una suerte de guerra. El gobierno estadounidense intenta desmontar las piezas de la fenomenal máquina propagandística del terrorismo islamista echando mano de la contrapropaganda. Una contrapropaganda que consiste básicamente en difundir imágenes e imágenes de cadáveres en internet acompañadas de mensajes sencillos: “El viaje a la guerra es barato porque no necesitas billete de vuelta”.

Más allá de Estados Unidos, la Unión Europea está intentando contrarrestar también la propaganda online del terrorismo islamista con herramientas contrapropagandísticas que son, con todo, mucho menos crudas que las utilizadas al otro lado del charco.

Para parar los pies de la engrasada máquina propagandística del terrorismo islamista Estados Unidos y la Unión Europea colaboran de manera muy estrecha con gigantes online como Facebook y Twitter, que se preocupan de echar inmediatamente el cierre a cuentas sospechosas de simpatizar con grupos terroristas. ¿El problema? Que no siempre lo consiguen (o no ponen toda la carne en el asador para lograrlo).

Está claro que para luchar cara a cara contra la propaganda terrorista que desde hace algún tiempo campa a sus anchas en la red de redes, los gobiernos deben contar con la necesaria colaboración de las grandes empresas de internet, cuyos códigos de conducta son tildados en ocasiones de demasiado laxos.

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