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La sexista utilización de adtech que parece ser una estafa

Esta es, probablemente, la peor (y más sexista) utilización de adtech

¿Utilizar adtech para tener más sexo con su pareja? Esta utilización (presumiblemente una estafa) de la tecnología publicitaria es aterradora.

adtechLa tecnología publicitaria es una de las grandes corrientes del 2018. Actualmente, muchos marketeros y compañías tecnológicas la utilizan para ofrecer respuestas personalizadas o vender datos personales. Para bien o para mal, muchos consumidores lo aceptan. Pero ahora una nueva plataforma muestra que la adtech puede ser una auténtica villana si se la deja.

The Spinner es un servicio que permite a unos individuos influir sobre otros a través de los artículos y websites que el target visita. El primer ejemplo que la compañía muestra es cómo un marido puede convencer, de forma subliminal, a su mujer de que tenga más relaciones sexuales con él.

La idea básica, según la compañía, el marido paga 29 dólares y reciba una URL corta con un código de tracking que se enlaza con una cookie. Después, enviará dicha URL a su mujer en un mensaje de texto con alguna excusa.

En el momento en que su mujer haga clic en el enlace, se descargará la cookie en su teléfono. A partir de ese momento, el buscador le mostrará artículos de Te Spinner con títulos como el siguiente: "Tres razones por las que deberías tener sexo con tu marido".

Como era de esperar, las reacciones han sido frontalmente contrarias a la idea.

"Esta es, de lejos, el más horripilante y el peor pitch que nunca he visto. ¿Qué hay en lo que he escrito o en lo que soy como persona humana que te haga creer que quiero escribir sobre esto?", señalaba la escritora de tecnología de Vanity Fair y The Hive, Maya Kosoff.

David Carroll, el profesor americano que ayudó a destapar el escándalo Cambridge Analytica, el activista Aral Balkan o el crítico de adtech y editor del Linux Journal Doc Searls también han alzado sus voces contra The Spinner.

Samuel Scott, de TheDrum.com, quiso investigar más acerca de The Spinner. De esta forma, dio con un tal "Elliot Sheffler", co-fundador y portavoz, al que preguntó si podría ver como funcionaba la aplicación para escribir una columna. Su respuesta parecía sacada de un manual sobre cómo no iniciar una relación con los medios. "Puedes pagar 29 dólares por esta historia".

Después, le envió un texto, que se suponía que recibían todas las personas que se registraban y pagaban la cuota. Pero no quiso ofrecerle absolutamente nada más. Tampoco pudo encontrar muchos datos sobre los co-fundadores.

Lo único que sabía es que Sheffler no escribía como un nativo anglosajón, que las cabeceras de sus emails estaban en hebreo y que Google no sabía nada de él. El dominio había sido registrado con Amazon Web Services, lo cual no es poco común. Pero la dirección que ofrecían en Londres se correspondía con una panadería francesa.

Scott empezó a sospechar que se trataba de un engaño. Pero lo más terrible de todo es que realmente alguien podría usar adtech de esta forma.

Si The Spinner hubiera sido lanzado hace 20 años, la gente no hubiera pensado que algo así fuera posible. Pero después de veinte años ofreciendo datos como pago por servicios gratuitos, no parece tan descabellado.

En respuesta a todo esto, dos artistas americanos, Tega Brain y Sam Lavigne, han creado New Organs con el objetivo de estudiar cómo las compañías de internet monitorizan a las personas online y offline. Se trata de un proyecto independiente encargado por Mozilla.

La confianza ciega en la tecnología conlleva riesgos. Según los informes recientes de Positive Technologies, los investigadores consiguieron tomar el control total de cada infraestructura de cada compañía y demostraron que cada plataforma de internet tiene, por lo menos, una vulnerabilidad de seguridad.

Del mismo modo que algunos empresarios sin escrúpulos aceptan que sus productos conllevan en ocasiones daños personales y costes en los juzgados, el mundo ha aceptado las consecuencias negativas de utilizar plataformas de alta tecnología.

En consecuencia, la adtech no es simplemente una tecnología para vender productos y servicios. Es, también, una especie de caja de Pandora que podría dañar el mundo de forma irreparable.

Pero puede que la industria del marketing (y las personas, en general) estén comenzado a despertar. Brasil podría lanzar pronto su propia versión del RGPD, por ejemplo.

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