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YouTube retira los ingresos publicitarios de una campaña benéfica

Las estrictas (¿y arbitrarias?) políticas de monetización de los anuncios de YouTube

Stephen Paddock asesinaba a 59 personas el pasado domingo 1 de octubre en Las Vegas en el que ya se posiciona tristemente como el tiroteo más mortífero de la historia de Estados Unidos. Como suele suceder ante este tipo de situaciones la solidaridad y los actos de protesta (en este caso contra el escaso control de armas en el país) han inundado las calles.

Uno de los que ha querido aportar su granito de arena ha sido el popular vlogger y cineasta Casey Neistat. El 2 de octubre publicaba un vídeo en su canal de YouTube para recaudar fondos a través de GoFundMe. Todo el dinero recaudado con esta iniciativa sería destinado a ayudar a las víctimas del tiroteo de Las Vegas.

El youtuber se comprometió personalmente a asegurarse de que la suma recaudada se destinaría íntegramente a los más afectados por la masacre. Debido a su popularidad la publicidad en sus vídeos se presenta como una de sus fuentes de ingresos. Razón por la que también declaraba que todos los ingresos publicitarios obtenidos con el vídeo se destinarían a obras de caridad.

La acción puesta en marcha por el youtuber consiguió recaudar 250.000 dólares en apenas 48 horas. La cifra ya supera los 280.000 dólares.

Hasta aquí se trata de una honorable acción para ayudar al prójimo sin ningún tipo de interés lucrativo por ninguna de las partes. ¿Seguro? Ha llegado el momento de hablar de YouTube.

El 5 de octubre Casey Neistat mostraba a través de Twitter su indignación ante la política de monetización de los vídeos de YouTube. Asegura que la plataforma de Google considera su vídeo como “no adecuado para los anunciantes”, por lo que le han retirado los ingresos publicitarios obtenidos.

Un duro golpe para la imagen de YouTube. Y más si tenemos en cuenta los problemas a los que hace pocos meses tuvo que enfrentarse tras aparecer varios anuncios junto a contenidos inapropiados o relacionados con extremismos religiosos.

Razón por la que respondió a través de la red social del pajarito a la queja del youtuber. Eche un vistazo:

Lo cierto es que no hay nada de malo en tener políticas que dificulten que las personas o las empresas intenten aprovecharse económicamente de las tragedias. Lo malo es cuando suceden casos como este.

YouTube se ha mostrado demasiado estricto y no ha sido capaz de levantar la mano ante un caso como expuesto en estas líneas. Hecho que hace que resulte terrible ver como una política empresarial dificulta el desarrollo de acciones bienintencionadas como la creada por Casey Neistat.

YouTube ha sido acusado en numerosas ocasiones de mostrarse más o menos indulgente en función de quién se encuentre detrás de cada caso. Sabemos que esta posición no es la ideal ni la más ética pero la censura arbitraria puede perjudicar y beneficiar casi a partes iguales.

La raíz del problema reside realmente en la falta de coherencia de YouTube a la hora de cumplir sus propias reglas. Motivo por el que la respuesta tuiteada únicamente puede ser tachada de hipócrita.

Un aplauso para YouTube por cambiar su política para evitar que, por ejemplo, los creadores de contenidos se beneficien económicamente de las tragedias. Pero, ¿a qué precio? El fin no justifica los medios y menos ante casos tan desalentadores como el Neistat.

YouTube necesita seguir mejorando…

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