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La diversidad es este año el "leit motiv" de la feria Gamescom

Gamescom: los videojuegos ganan la partida aferrándose al "joystick" de la diversidad

La feria Gamescom quiere demostrar que la industria del videojuego (dominada hasta hace no mucho casi única y exclusivamente por "machos alfa") es firme defensora de la diversidad.

gamescomLa feria del videojuego Gamescom acaba de levantar el telón en la ciudad alemana de Colonia. Y lo ha hecho enarbolando la bandera de la diversidad (esa que tantísimo se ha echado en falta en los últimos años en la escena del "gaming").

Fiel a su lema de “La diversidad gana”, por la décima edición de Gamescom desfilarán este año más jugadores que nunca y lo harán independientemente de su nacionalidad, su género y sus limitaciones físicas.

Al fin y al cabo, los “gamers” dan hoy rienda suelta a su pasión por los videojuegos integrándose en equipos con jugadores de las procedencias más diversas. Prueba de ellos es prácticamente la mitad de la comunidad “gamer” está conformada por mujeres.

Felix Falk, director de la federación alemana del videojuego Game, se siente particularmente orgulloso de poder mostrar en Gamescom “lo diversa que es la galaxia del ‘gaming’ en un momento como el actual en el que la discriminación, el racismo y la exclusión parecen estar en primer plano”.

Pese a su magnitud (capaz de clavar el punzante aguijón del estrés en el visitante), Gamescom es un evento que desprende en efecto pacifismo y tolerancia por todos los poros.

En la feria tiene cabida todo: desde los “cosplayers” disfrazados de los protagonistas de sus videojuegos favoritos hasta los jugadores “hardcore” a los que no les duelen prendas a la hora de esperar colas de tres horas para probar nuevos videojuegos, pasando por los fans de los youtubers más en boga del momento (por cuyos saludos algunos son capaces de aguantar horas y horas en kilométricas filas).

Libre por fin de los estereotipos (de índole manifiestamente negativa), la industria del videojuego es contemplada con admiración por la política, la sociedad y los medios. “Y eso es desde luego motivo de alegría”, constata Falk en declaraciones a Spiegel.

Y aunque asegurar que los problemas se han evaporado por completo de la industria del videojuego (donde los comentarios de odio y el machismo siguen aflorando de vez en cuando) sería mentir, lo cierto es que las medidas de Gamescom en favor de la diversidad son no sólo notables sino también loables. La feria cobija este año en sus entrañas muchos más videojuegos con protagonistas femeninas y los títulos en los que las mujeres son única y exclusivamente un reclamo sexual son cada vez más escasos (afortunadamente).

Aun así, lo cierto es queda todavía mucho por hacer. Según un reciente estudio de la asociación digital alemana Bitkom, siete de cada diez mujeres que juegan creen que la representación femenina en los videojuegos “es inadecuada y no se ajusta a los tiempos que corren”. Y la mitad de los hombres consultados por Bitkom es también de idéntico parecer.

Pese a que las mujeres se están haciendo oír cada vez más fuerte en el mundo de los videojuegos, hay una pequeña parcela (de cada vez más relumbrón) en la que los hombres continúan siendo los “gallos del corral”: los eSports.

Falk atribuye la ausencia de féminas en los eSports a los poco diversos orígenes de las industria del videojuego, una industria que hasta hace no mucho interesaba en el plano profesional únicamente a los hombres. “Probablemente estemos sufriendo ahora los resultados de aquella época”, argumenta Falk, que está convencido, no obstante, de que las féminas terminarán recalando tarde o temprano en los eSports.

En cuando los “gamers” (que sigue habiéndolos) que entre jugada y jugada escupen mensajes de odio y de sexismo por la boca, Falk cree que su número y su relevancia no deben en modo alguno sobrestimarse. “La voz de los ‘gamers’ que montan en cólera por la diversidad en los videojuegos se escucha más fuerte de lo que debería”, constata Fak. La inmensa mayoría de los “gamers” son personas pacíficas. Lo que sucede es que si los “gamers” sensatos callan, sólo se escucha la venenosa verborrea de quienes nada tienen de pacíficos (como sucede también en el universo ajeno a los videojuegos).

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