líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Quiénes ganan y quienes pierden con ChatGPT

Los ganadores y los perdedores de ChatGPT, el "hype" que lo pondrá todo patas arriba

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

En la larga nómina de perdedores nacidos al calor de ChatGPT figuran los periodistas, los "copywriters" y los creativos, y también gigantes de internet como Google y Meta.

ChatGPT, la tecnología «sabelotodo» que está en boca de todos en estos momentos, alberga en sus entrañas una revolución similar a la que provocó en su día el iPhone en la red de redes. El chatbot de IA generativa de OpenAI marca un hito en el desarrollo de la inteligencia artificial (y es solo el principio de una transformación absolutamente colosal que se abrirá paso en todos y cada uno de los meandros por los que transcurren nuestras vidas).

Si ChatGPT es efectivamente a la inteligencia artificial lo que en su día fue el iPhone para internet, debemos recordar lo rudimentario que era el primer smartphone de Apple comparado con el actual iPhone 14 (al que se parece solo de manera remotísima en el diseño).

El primer iPhone (casi una reliquia tecnológica) fue además un «gadget» al que solo unos pocos afortunados (con las carteras bien repletas) hincaron el diente. Dieciséis años después de que el iPhone saliera del cascarón, los smartphones se han convertido en absolutamente ubicuos y casi irrenunciables para el desempeño de actividades cotidianas. ¿Acaso no nos sentimos «mancos» sin el iPhone (o cualquier teléfono inteligente) firmemente adosado a una mano?

Teniendo en cuenta la trepidante evolución protagonizada por el primer iPhone en los últimos años, deberemos prepararos para algo similar (y probablemente mucho más subversivo) en el caso de ChatGPT. Y mucho de lo que hoy no puede hacer esta tecnología (y que actualmente nos parecería casi salido de una película de ciencia ficción) lo hará sin mucho esfuerzo en apenas tres o cinco años.

Los avances protagonizados por ChatGPT en los años venideros nos dejarán probablemente atónitos

Quizás en un futuro no demasiado lejano ChatGPT (y sus múltiples clones) estarán aprovisionados de conocimientos en tiempo real y serán capaces de remedar nuestro estilo de redacción de manera tan pasmosamente certera que sus textos y los nuestros serán prácticamente indistinguibles los unos de los otros.

ChatGPT porta en sus entrañas una auténtica revolución y del vientre de esa revolución emergerán lamentablemente muchos perdedores. De la larga nómina de perdedores de ChatGPT forman parte indudablemente los periodistas, que podrían mutar en meros moderadores de contenidos (si es que aún espacio para ellos en el futuro), profetiza Nils Jacobsen en un artículo para Meedia. Devaluada desde hace décadas por internet, la profesión de periodista no es definitivamente lo que fue antaño. Y a día de hoy pocos aspirantes a periodistas sueñan con emular a Bob Woodward y Carl Bernstein.

También los «copywriters» que se desenvuelven actualmente en la industria de la publicidad y las relaciones públicas ve verán abocados a un situación mucho más precaria y podrían convertirse a larga en simplemente intercambiables por la IA generativa (como también podrían serlo eventualmente los diseñadores gráficos con el advenimiento de los generadores de imágenes).

A la revolución propiciada por ChatGPT y compañía no serán tampoco inmunes las agencias de noticias, donde el «periodismo robótico» y de naturaleza instantánea podría convertirse en la norma más pronto que tarde. Además, aquellas agencias que no abracen esta revolución podrían quedarse huérfanas de relevancia y terminar extinguiéndose como los dinosaurios.

De todos modos, el periodismo y la creatividad son solo un pequeñísimo nicho en las ciclópeas disrupciones que se guarda bajo la manga la IA generativa. Donde más volarán probablemente los cuchillos a cuenta de esta tecnología de nueva hornada será en el ramo tecnológico, que podría convertirse en un «arma de destrucción masiva» en manos de titanes como Google, Amazon, Apple, Meta y Microsoft.

Por lo pronto, Microsoft invertirá 10.000 millones de dólares en OpenAI, la matriz de ChatGPT, en lo que muchos interpretan como un auténtica «puñetazo» dirigido específicamente a Google.

La ruidosa entrada en escena de ChatGPT ha sumido en la zozobra al pionero de internet: Google

A fin y al cabo, el solo hecho de que la IA generativa, que tiene la vitola de ser «the nex big thing» en el ámbito tecnológico, no haya salido del laboratorio de Google sino de OpenAI es sintomático de que avecinan posiblemente años muy difíciles para la compañía de Mountain View. De hecho, The New York Times asegura que Sergey Brin y Larry Page, los fundadores de Google, habrían retornado al campus de la compañía tecnológica para bregar con las dificultades que supone la entrada en escena de ChatGPT.

«Estamos ante un momento de importante vulnerabilidad para Google», asegura D. Sivakumar, exdirector de investigación de la compañía, en declaraciones a The New York Times. Al fin y al cabo, ChatGPT podría plantar la simiente de una experiencia de búsqueda totalmente nueva y más atractiva para el usuario, enfatiza Sivakumar.

Un titán tecnológico como Google está en todo caso en posición de desarrollar herramientas similares a ChatGPT en un periodo de tiempo relativamente corto, pero no lo hace porque tiene mucho que perder a nivel reputacional si su alternativa al programa de OpenAI es pródiga en inexactitudes.

Mientras una empresa como OpenAI puede permitirse el lujo de que ChatGPT esté a merced de los errores, gigantes como Google (y también Meta) no pueden permitirse semejante «faux pas» porque no se espera de ellos ningún traspié debido a su madurez y años de experiencia en el ramo «techie».

Microsoft, por su parte, se ha subido pronto y bien al tren de la IA generativa sin asumir riesgo alguno (si acaso unos cuantos miles de millones de dólares). Si ChatGPT sale mal, la culpa recaerá en OpenAI y no en la empresa de Microsoft, que se ha limitado simplemente a inyectar dinero en el «hype» del momento.

Además, hay que adjudicar a Microsoft otro mérito en su apuesta (parece que acertada) por ChatGPT. Mientras en el metaverso al que Meta ha fiado su propio futuro reina la confusión, ChatGPT es una herramienta tan útil y como accesible que puede ser utilizada virtualmente por todo el mundo para toda una plétora de aplicaciones cotidianas, concluye Jacobsen.

 

Fever completa una ronda de financiación de 110 millones de dólaresAnteriorSigueinteMcCann Worldgroup se reorganiza y anuncia cambios en el liderazgo de la compañía

Contenido patrocinado