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Los gigantes chinos del

Digital MarketingImagen del videojuego de Tencent "Brawl Stars"

La mudanza a Occidente de Tencent y otros titanes chinos del "gaming"

Los gigantes chinos del "gaming" se mudan a Occidente ante los desaires de su patria chica

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

En China el Partido Comunista ha declarado la guerra a la industria de los videojuegos y ha forzado a titanes del "gaming" como Tencent a refugiarse en Occidente.

Con videojuegos como «Brawl Stars», «Clash of Clans», «Honor of Kings», «League of Legends» o «Valorant» Tencent se embolsó casi 33.000 millones de dólares el año pasado. La multinacional china es, no en vano, la empresa de videojuegos más grande del mundo. Solo con el título «PUBG Mobile» Tencent ha ingresado en sus arcas más de 7.000 millones de dólares desde 2018. El emporio de la empresa china en el universo del «gaming» tiene unas dimensiones absolutamente colosales y en él se dan cita toda una plétora de empresas subsidiarias. Incluso Epic Games, el desarrollador de «Fortnite», está participado en un 40% por Tencent.

El modelo de negocio que está parapetado tras títulos como «Brawl Stars» es tan simple como ingenioso y consiste en una amalgama de escasas barreras de entradas y un elevado índice de adicción. Cuanto más se involucran los «gamers» en los videojuegos de Tencent, más dinero invierten en compras «in-game» (que son de naturaleza casi infinita, como el cosmos que abre paso en estos títulos).

Tencent se ha erigido en un auténtico titán del «gaming» gracias en buena medida a la fortísima pegada de sus videojuegos en su China natal. Pero se está viendo obligado a apartar la mirada de su patria chica para reorientarse a Occidente (y no tanto por ánimo de conquista como por necesidad pura y dura).

El viraje de Tencent a Occidente ha sido propiciado por la guerra que el Partido Comunista Chino ha declarado a los videojuegos

En China el Partido Comunista ha decidido declarar la guerra a la industria de los videojuegos argumentando que desea así una protección más eficaz de la juventud. Y en consecuencia la autoridad competente lleva sin aprobar en el gigante asiático nuevos videojuegos durante meses y centenares de desarrolladores de pequeño tamaño se han visto obligado a bajar la persiana en China. Tencent puede a día de hoy pegar única y exclusivamente el estirón fuera de su país natal.

A la expansión (forzosa) de Tencent en Occidente están contribuyendo Eddie Chan y Pete Smith. Chan es el chief strategy officer de Tencent Games Global y Smith está radicado en Liverpool y es el responsable de forjar acuerdos con partners potenciales. Tanto Chan como Smith están curtidos en la industria del «gaming». El primero estuvo vinculado profesionalmente a Activision Blizzard y el segundo trabajó en PlayStation.

Chan y Smith tienen a su disposición miles de millones de dólares para hacer posible la expansión de Tencent en Occidente. Y actualmente están levantando los cimientos de una nueva marca, «Level Infinite», en Ámsterdam y Singapur.

Tencent opera con sus propios estudios de videojuegos, pero compra también empresas rivales cuando así se le presenta la ocasión. Se trata de «encontrar los mejores y más talentosos desarrolladores», dice Chan en declaraciones a Spiegel.

Solo en 2021 Tencent habría invertido en alrededor de 100 empresas relacionadas con el universo del «gaming». A algunos les genera, no obstante, zozobra, que la empresa china esté realizando tantísimas adquisiciones en un momento de cruenta guerra comercial entre China y Estados Unidos. ¿Está abocado quizás Tencent a convertirse en el próximo «Fortnite»?

Chan y Smith tratan en todo caso de dispersar las dudas, aunque ambos son extraordinariamente cerrados, casi tanto como la empresa a la que ponen rostro. «La única constante que observo desde que estoy en esta industria es que las cosas cambian rápidamente. Este trabajo nunca resulta aburrido», enfatiza Chan.

Además, Tencent se esfuerza en dejar claro que jamás fuerza la compra de estudios de videojuegos con maniobras coercitivas. «Algunos estudios nos dicen que no están interesados y que les dejemos en paz. Y así lo hacemos efectivamente», asegura Chan.

El verdadero hombre fuerte de Tencent es Ma Huateng. También conocido como Pony Ma, Ma Huateng compite con multimillonarios de la talla de Jack Ma por el título del «ciudadano más rico de China». Y actualmente ocupa la tercera plaza con una fortuna estimada de 37.000 millones de dólares.

Ma Huateng estudio informática y fundó Tencent junto con otros cuatro amigos en 1998. La compañía creció como la espuma en muy poco tiempo gracias a servicios de mensajería como QQ y WeChat. El enfoque inicial de Tencent fue alumbrar clones de servicios ya presentes en Estados Unidos para adaptarlos al mercado chino.

En 2003 Tencent dio el pistoletazo de salida a su división de videojuegos con juegos de cartas y ajedrez. Y actualmente esta área genera aproximadamente una tercera parte de las ventas del grupo.

El grupo tecnológico ha sido considerado durante mucho tiempo leal al Gobierno de Pekín y su negocio parecía hasta hace poco perfectamente seguro. Sin embargo, a las autoridades chinas parece habérseles agotado la benevolencia dispensada hasta hace no mucho a Tencent. A día de hoy el Partido Comunista Chino contempla como una amenaza el poder al alza de las empresas tecnológicas. Y en consecuencia Alibaba, Tencent y otros gigantes «techies» oriundos de China han perdido varios miles de millones de dólares en valor durante los últimos meses.

Mientras la división de «gaming» de Tencent languidece en su patria chica, saca cada vez más músculo en el extranjero

A Tencent se le suma además otro problema y es que Pekín aborrece el «gaming», bautizado en el verano del año pasado como «opio para la mente». Poco después las autoridades chinas implementaron una nueva norma en virtud de la cual los niños y los adolescentes podrían jugar a videojuegos solo tres horas a la semana: los viernes, los sábados y los domingos de 8 a 9 de la noche. Además, Pekín solo aprueba aquellos videojuegos felizmente emancipados de la sangre.

Como consecuencia de las normas introducidas por el Gobierno, el negocio de los videojuegos de Tencent en China creció apenas un 1% durante el cuarto trimestre del año (toda una tragedia para un negocio otrora boyante).

En cambio, en el resto del mundo la división de «gaming» de Tencent ha pegado una zancada del 34% (gracias en buena medida, eso sí, a las adquisiciones). La empresa china adquirió el año pasado, por ejemplo, una participación mayoritaria en el estudio berlinés Studio Yager, responsable del exitoso título «Spec Ops: The Line».

Pese a la espiral de «shopping» en la que Tencent se ha visto involucrado en los últimos meses, a nadie se le escapa que muchos en Occidente temen que Pekín pueda eventualmente echar la zarpa a importantes datos apoyándose en empresas de origen chino.

Chan confiesa que ha tenido que intensificar sus conversaciones con las empresas estadounidense con la que ha trabado contacto en los últimos meses para «explicar lo que hacemos y los que no». Y enfatiza que Tencent que «no tiene acceso a los datos de nuestras empresas subsidiarias y a los datos de los jugadores de los títulos que desarrollamos». La compañía solo tiene en su haber los datos de los videojuegos que opera en China.

 

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