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Si Google incluye los anuncios de vídeos en las búsquedas, ¿cómo influirá en la experiencia de usuario?

googleComo publicamos la semana pasada, algunos medios -como Digiday– se han hecho eco de que Google estaría experimentando con los anuncios de vídeos para incluirlos en los resultados de búsquedas en un intento por detener su caída en el coste medio por clic (CPC).

Sin embargo, este movimiento no solo podría ser una oportunidad para la empresa de publicidad digital más grande del mundo, sino que también supondría una serie de peligros potenciales en un periodo de cambios en la compañía

Aunque el gigante aún no ha confirmado ni negado la información, no hay duda de que, de ser cierta, tendía un enorme impacto positivo en su CPC, que ha estado perdiendo fuelle sucesivamente en los últimos informes de ganancias trimestrales con un 11% de descenso anual de media.

Aunque la bajada del CPC de Google se puede atribuir a una serie de factores, como a la fluctuación de la moneda, o a su mezcla geográfica, la mayoría lo atribuye al aumento de los anuncios de búsqueda en móvil, que actualmente luchan por valer tanto como en escritorio.

Sin embargo, esta tendencia se complementa con una mayor disposición de los anunciantes a servir bloques de anuncios de vídeos, y a introducir oportunidades de publicidad de vídeo en su oferta de búsqueda -la mayor fuente de ingresos de Google-, lo que hace que la búsqueda sea aún más atractiva para los anunciantes de marcas que han optado históricamente por otros formatos de anuncios online.

Este aumento de la demanda de publicidad en vídeo lo ha reportado la firma de investigación IHS, que según sus previsiones los anuncios de vídeos generarán casi 14.000 millones de dólares en ingresos para este año, creciendo hasta los 19.000 millones de dólares para el año 2017.

La intención de Google se dio a conocer la semana pasada cuando se supo que la compañía había frenado el acceso de los anunciantes al inventario en YouTube a través de su DoubleClick Ad Exchange (AdX). Este movimiento significa que los anunciantes no podrán comprar inventario de publicidad a través del intercambio de publicidad abierta AdX, y en su lugar tendrán que comprar ese inventario ya sea directamente desde la gente de ventas de YouTube, o mediante DoubleClick Bid Manager (DBM), o AdWords, que son ambientes más cerrados en comparación a AdX.

Los dos movimientos señalan su estrategia de imitar el éxito de Facebook -posiblemente el mayor rival de Google en lo que se trata de publicidad online-, que hizo que gran parte de sus unidades de publicidad de vídeo y móvil ayudaran a impulsar sus ganancias registrando un trimestre récord al superar los 4.000 millones de dólares (aunque las ganancias trimestrales de Google de casi 18.000 millones durante el mismo período empequeñecen dicha cifra).

Así, tras analizar los beneficios de la introducción de los anuncios de vídeo en las búsquedas, la pregunta que debe hacerse es: ¿cuáles son los peligros potenciales? La respuesta es simple: la posibilidad de enajenar a la audiencia online.

Los gigantes tecnológicos como Google y Facebook son famosos por proteger la experiencia del usuario, con los inversores a menudo frustrados por su tendencia a colocar esto por encima de la monetización, por lo que al llevar a cabo este movimiento Google se arriesgaría a pisar la delgada línea que separa la monetización de la experiencia de usuario.

Sin duda, los ingenieros de Google estarán jugueteando infinitamente con los formatos de anuncios, la duración, la limitación de la frecuencia, etc. antes de que dicha oferta se lance formalmente, pero mientras la compañía no confirme su hoja de ruta, estas y otras preguntas estarán resonando por los pasillos de la mayor compañía de búsquedas del mundo.

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