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Google I/O o cómo convertir Android en una "divinidad" absolutamente omnipresente

googleEn el móvil, en el coche, en el televisor, en la muñeca. El sistema operativo Android, pensado inicialmente para los dispositivos móviles, extiende sus tentáculos a terrenos apenas explorados hasta ahora. Y no sólo eso. Pasa por chapa y pintura para hacer frente con más garantías a los muchos retos que le aguardan en el futuro. La conferencia anual de desarrolladores Google I/O dio ayer para mucho, pero el que acaparó todos los flashes fue el nuevo y todopoderoso Android.

En el gran salón del Moscone Center de San Francisco el vasto universo pergeñado durante los últimos años por Google parecía ayer el colmo del orden. Cerca de 6.000 invitados se habían dado cita allí para asistir a la keynote de Google I/O. Y parece que el anfitrión no les decepcionó. Cada novedad presentada por el gigante de internet fue recibida invariablemente por una auténtica salva de apluasos.

Fuera del Moscone Center cambiaban, sin embargo, bastante las tornas. Centenares de personas habían acampado en las inmediaciones desde primeras horas de la mañana enarbolando carteles con el lema “Google Occupy” para reclamar a la compañía de Mountain View que devolviera de una vez por todas la libertad a la red de redes. Y también dentro del gran salón del Moscone Center lograron colarse sus protestas. Primero entró en escena una mujer con una camiseta con el lema “Google Occupy” y después un hombre se atrevió a soltar a los 6.000 personas allí reunidas la siguiente y contundente frase: “Trabajáis todos para una empresa totalitaria que construye máquinas que matan a la gente”.

Pero más allá de estos incidentes, el protagonista absoluto de Google I/O tiene un nombre: Android. No en vano, el lema oficial de Google I/O (“Design, Develop, Distribute”) podría haber sido reemplazado fácilmente por otro mucho más atinado a tenor de lo presentado ayer: “Android everywhere”. Y es que, aunque su cordón umbilical nació unido a los dispositivos móviles, Android quiere colarse también en el coche, en el salón y en la muñeca.

Project L

Los números de Android son absolutamente mareantes. Mil millones de personas utilizan el famoso sistema operativo de Google cada mes. Y no sólo eso, en el mercado de las tabletas, dominado antaño por Apple, Android puede presumir de contar ya con una cuota de mercado del 62%. Sin embargo, para seguir creciendo, Android necesita remozarse y el denominado Project L que Google presentaba ayer en sociedad es la clave para conseguirlo. La nueva versión de Android mejorará notablemente las notificaciones y contará con importantes novedades en cuanto a seguridad. En el nuevo Android L el usuario podría interactuar desde la pantalla de bloqueo con las notificaciones, que ganarán en atractivo cuando aparecen mientras el usuario está utilizando el equipo. En cuanto a la seguridad, el nuevo Android L protegerá al usuario de forma más inteligente. De esta forma, el sistema será capaz de identificar redes Wi-Fi seguras para interpretar la posición del usuario y establecer, por lo tanto, la necesidad de introducir código de desbloqueo.

El nuevo Android se parece sorprendentemente a iOS 7

El nuevo Android L estará apoyado por procesadores de 64 bits y gracias a ello el sistema operativo ganará en velocidad. A todo ello hay que añadir un nuevo Android Extension Pack, que mejorará ostensiblemente la calidad gráfica en los juegos. En la “demo” que pudimos ver ayer en el Moscone Center esta novedad luce absolutamente impactante. Eso sí, para beneficiarse de ella hay que estar pertrechado de una tableta “highend”.

Tras ver en acción al nuevo Android L, muchos le encontraron un increíble parecido con el sistema operativo iOS 7 de Apple. Y es que su óptica plana y sencilla recuerdan en efecto bastante a la criatura de la empresa de la manzana. La nueva interfaz de Androdid destaca por la ligereza, los elementos más estilizados y el color.

Android en todas partes

Junto a Project L, el nuevo rostro móvil de Android, asistimos ayer en San Francisco a la puesta de largo de dos nuevas variantes del popular sistema operativo. Por una parte, Android Auto, que permitirá al usuario gestionar la navegación, la comunicación y la música dentro del coche directamente desde su teléfono móvil y cuya concepción recuerda bastante al sistema Carplay de Apple. Y por otra, Android TV, que llega con el objetivo de reemplazar el sistema operativo de los televisores inteligentes convencionales para integrar Google, sobre todo a su potentísimo buscador, en la pequeña pantalla.

Más allá de Android Auto y Android TV, Google se sacó de la chistera ayer otro proyecto, Android One, una iniciativa con la que el gigante de internet pretende echar amarras en los países emergentes. Android One es un sistema operativo especialmente pensado para el desarrollo de smartphones “low cost” con el que Google pretende meterse en el bolsillo a “los próximos mil millones de usuarios de telefonía móvil”. El objetivo de Android One es hacerse un hueco en países como la India de mano de teléfonos inteligentes de apenas 100 dólares.

Pero Google no sólo tienen la vista puesta en los países desarrollados sino también en el lucrativo sector empresarial. En el futuro Android soportará de manera nativa todos los formatos de Microsoft Office para que el usuario pueda, por ejemplo, ver una presentación de Powerpoint directamente en su correo electrónico. Google presentó ayer asimismo una nueva versión de Google Drive, que ofrecerá a los trabajadores de empresas almacenamiento ilimitado en la nube por apenas 10 dólares al mes. Y no sólo eso. El usuario tendrá la posibilidad de tener dos unidades de almacenamiento en la nube en su dispositivo móvil: una para fines personales y otra para fines profesionales. Esta función es un calco de un servicio que Blackberry ofrece a sus clientes desde hace ya bastante tiempo.

Smartwatches que no hace falta tocar

Las novedades de Android presentadas ayer en el Moscone Center de San Francisco dibujaron muchas sonrisas en los rostros de los desarrolladores allí congregrados, pero también tuvieron su minuto de gloria los smartwatches de Motorola, LG y Samsung que desfilaron por allí. Equipados con el sistema operativo Android Wear, los relojes inteligentes que ayer lucieron palmito en Google I/O son en realidad meras extensiones de los smartphones del usuario. En estos smartwatches el usuario no debe instalar, por ejemplo, ninguna aplicación. Todas las aplicaciones instaladas en sus teléfonos inteligentes se copian de manera automática en el reloj, siempre y cuando estén adaptadas, eso sí, a Android Wear.

Una de las cosas que más llama la atención en los nuevos smartwatches “made in Google” es que funcionan fundamentalmente con comandos de voz. El usuario no tiene apenas necesidad de tocar la pantalla del reloj. Al fin y al cabo, tampoco hay ningún icono de aplicaciones en su pantalla.

El Samsung Gear Live y el LG G Watch presentados ayer están ya disponibles para el gran público, aunque el nuevo Motorola Moto 360, el único smartwatch de Google con pantalla redonda, tardará todavía algún tiempo en aterrizar en las tiendas.

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