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¿Ha dejado el mundo digital "en pañales" a los medios tradicionales?

¿Ha dejado el mundo digital "en pañales" a los medios tradicionales?

Los medios han atravesado en los últimos años una situación complicada, sobre todo los tradicionales.

La llegada masiva del mundo digital y su adopción por la práctica mayoría de los consumidores los ha dejado “en pañales” con un modelo de negocio obsoleto y enfrentándose a una cada vez mayor competencia de medios más rápidos, asequibles y con menos costes contra los que es muy difícil competir.

Esto ha dado lugar a que muchos de ellos hayan comenzado procesos de cambio, expandiéndose hacia el mundo digital aunque no sin dificultades.

Con el medio impreso en declive y los nuevos servicios digitales aflorando por todas partes, el futuro se vislumbra sin duda, como todo un desafío para los que un día fueron imperios del papel.

¿Cómo se enfrentan los medios tradicionales al mundo mediático actual? ¿Cuál es su estrategia para competir con los llamados irruptores digitales? ¿Están abocados a desaparecer?

Para resolver estas y otras muchas cuestiones, el Forbes Summit Transformación Digital ha reunido a representantes de los viejos y nuevos medios en una mesa redonda moderada por Javier del Pino y en la que han participado María Ferreras, vp de Netflix para EMEA y ex directora de YouTube en el sur de Europa; Luis Enríquez Nistal, consejero delegado de Vocento y Andrés Rodríguez, editor y director de Forbes España.

Ferreras ha sido la primera en intervenir respondiendo a la cuestión de la búsqueda de audiencias y asegurando que YouTube “es para todos, es muy difícil no encontrar algo que no guste a todo el mundo, nuestro trabajo era que estuviese todo el contenido posible para llegar todo el mundo”.

Para Enríquez, ha sido precisamente esta búsqueda de audiencias lo que ha llevado a una constante pérdida de identidad de los medios, algo que considera un problema para la profesión.

“Si buscando nuevas audiencias dejamos de lado el valor, el contexto de la información estaríamos dejando de hacer nuestro trabajo. Si las audiencias comienzan a dejar de interesarse entonces tenemos un problema. Hemos pasado de que llevar un periódico otorgase cierto nivel social a que sea algo vergonzante”, añade.

Rodríguez por su parte, señala: “A nosotros nos interesa más la influencia que la audiencia. Depende del formato utilizamos un lenguaje u otro. No nos dirigimos a todos”.

Y reconoce que “al público le sigue interesando leer, sigue habiendo gente que lee 10 páginas seguidas, el problema es si esa audiencia es tan grande como para poder monetizarla a través de publicidad”.

Con respecto a los contenidos, nos encontramos en un momento de avalancha pero, en esta abundancia también encontramos problemas como las fake news, un asunto que se ha gestado sobre todo en redes sociales.

Un canal que Enríquez, recalca, “no son un medio de comunicación. Facebook tiene la pretensión de hacer ver su preocupación por las noticias falsas pero no tiene por qué, no son editores”.

En este sentido, Ferraras, matiza que “el concepto de lo que es premium y lo que no es muy subjetivo. Tenemos que ser un poco más permeables a entender lo que está pasando, lo premium es lo que el usuario quiere ver”.

Y además señala que las compañías y medios deben “empezar a hacer más marketing de usuario y menos editorial. Es un cambio de perspectiva: hay que decirle al usuario por qué yo soy bueno para él y no simplemente por qué soy bueno”.

El problema de los medios reside para Rodríguez en el letargo de los más tradicionales: “Las revistas han atravesado la situación de crisis de manera más protegida porque se dirigían a audiencias muy concretas, creo que lo que le ha sucedido a los periódicos es que la tecnología nos da información al segundo y los periódicos se han quedado dormidos”.

“YouTube no es un editor y tampoco está en contra de los editores”, defiende Ferreras, “el usuario está decidiendo ver determinados contenidos con un interés subjetivo y la plataforma no determina en ningún momento si el contenido es bueno o malo. Ese elemento de individualización es lo que ha marcado el éxito de YouTube”.

Por su parte, Enríquez reconoce que la tecnología ha permitido conocer a los lectores, sus gustos y hábitos de consumo pero advierte: “todo eso nos crea un entorno muy conveniente pero nosotros no podemos ir en la búsqueda de grandes audiencias en función de lo que les gusta”.

Mirando al futuro, la distribución de contenidos en el mundo digital se caracterizará, en opinión de Ferreras, no tanto en los dispositivos como en el horario de consumo.

“Hay que ser agnóstico al dispositivo. El multidispositivo antes era visto como una locura pero la tendencia se ha impuesto. La diferencia radicará en cómo se va a consumir ese contenido, en si es en directo o diferido y no tanto en el dispositivo en el que se va a consumir”.

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