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La IA, la supuesta «villana» que creó 1,9 millones de puestos de trabajo

De acuerdo con Adecco Group, entre 2022 y 2025 se crearon 1,9 millones de puestos de trabajo directamente emparentados con la IA.

IA trabajo

ESCRITO POREsther Lastra

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Aunque muchas empresas (las adscritas al ramo tecnológico en particular) se escudan en la transformación propiciada por la IA para acometer severos recortes en sus plantillas, lo cierto es que esta tecnología (la misma que iba a provocar supuestamente un auténtica hecatombe en el universo laboral) no está destruyendo tanto empleos como se preveía a bote pronto y ha creado, de hecho, millones de puesto de trabajo de nueva hornada en los últimos años.

De acuerdo con el informe «Workforce Trends 2026» de Adecco Group, en el periodo comprendido entre 2022 y 2025 se crearon 1,9 millones de puestos de trabajo directamente emparentados con la IA. Y no sólo eso. El ratio de empleo se sitúa actualmente en una cifra récord del 72,1% y los niveles de desempleo están igualmente en mínimos históricos del 4,9%, según la OCDE.

Del informe de Adecco Group se colige que el verdadero riesgo solapado a la IA en los entornos laborales están las propias empresas, que están reorganizando sus procesos de trabajo para amoldarse a esta tecnología de manera excesivamente lenta.

Denis Machuel, CEO de Adecco Group, asegura que la siguiente fase en la integración de la IA vendrá determinada no tanto por la tecnología en sí misma como por la manera en que se organice el trabajo. Al fin y al cabo, son las personas las que en el último término transforman habilidades y capacidades en valor. Y la tecnología crea meramente oportunidades.

Pocas empresas han adaptado con éxito sus flujos de trabajo a la nueva era de la IA

El concepto «Hybrid Workforce Orchestration» describe la forma en que las organizaciones deben necesariamente coordinar en los tiempos que corren a las personas, los agentes de IA y la IA de naturaleza física. Y hasta la fecha sólo una pequeña proporción de empresas en Estados Unidos y en Europa ha abrazado con éxito este concepto. La mayor parte de las compañías están atrapadas aún en la fase de experimentación y su aproximación a la IA no va más allá de la ejecución de proyectos piloto.

En su informe Adecco Group define cuatro posibles escenarios de futuro en los entornos laborales. El primero de esos escenarios, «Flourishing Economy», contempla la IA como una palanca para dar fuelle a la productividad y expande el número de puestos de trabajo en lugar de destruirlos.

Por su parte, el escenario «Capital Rules» describe una fase de desplazamiento en el plano laboral seguida de una fase de recuperación a nivel empresarial.

El tercer escenario, bautizado con el nombre de «Walled Garden» profetiza que habrá estabilidad en el empleo, pero se generará simultáneamente una mayor dependencia de las plataformas. Sólo el cuarto escenario esbozado en su investigación por Adecco Group, «Deus Ex Machina» imagina un futuro en el que la IA (en su vertiente más automatizada) reemplazará puestos de trabajo a gran escala (y que encaja hasta cierto punto con los apocalípticas predicciones sobre el impacto de la IA en el mundo laboral que han proliferado en los últimos años en los medios de comunicación). El estudio contempla, eso sí, este cuarto escenario como el más improbable porque contradice los patrones históricamente solapados a las grandes revoluciones tecnológicas.

No obstante, y pese a que la IA no es la villana que las voces más agoreras se han empeñado en vendernos a toda costa, su impacto en el mercado laboral no es necesariamente benéfico. Entre los jóvenes de entre 22 y 25 años el empleo en ocupaciones expuestas a la IA ha caído un 16% (en particular en las áreas de desarrollo de software y de atención al cliente). No obstante, también es cierto que al calor de la IA han terminado emergiendo nuevos roles profesionales: ingenieros de IA o consultores de IA.

La IA no destruye necesariamente puestos de trabajo (y su aprovechamiento está a merced de múltiples factores)

Además, las habilidades directamente emparentadas con la IA se premian en las empresas con salarios hasta un 56% más elevados. Y aquellas organizaciones que integran con éxito la IA en sus dominios son en términos generales más grandes, más productivas y pagan también salarios más elevados.

Conviene asimismo hacer notar que el florecimiento de la IA en las empresas está a merced de no pocos factores de naturaleza geográfica. En Estados Unidos y China, donde no existen como en la Unión Europea cortapisas de naturaleza legal, la adopción de la IA por parte de las empresas se topa a priori de bruces con menos obstáculos. De hecho, un informe de IMF estima que la regulación comunitaria en el área de la IA podría cercenar en un 30% la productividad asociada a esta tecnología. De manera similar, aquellas regiones donde la energía es más barata (Estados Unidos y Oriente Medio, por ejemplo) se beneficiarán también en mayor medida de la integración de la IA en las empresas.

No podemos tampoco perder de vista que en aquellas economías lastradas por el envejecimiento de la población la IA no se está utilizando tanto para reemplazar a trabajadores de carne y hueso como para mitigar la escasez de mano de obra. Y así está, de hecho, quedando patente en países como Corea Sur (donde hay 1.220 robots por cada 10.000 empleados en fábricas), Alemania y Japón. La robótica está igualmente muy avanzada en China, donde hay actualmente más de un millón de robots acometiendo tareas de naturaleza industrial.

Lo que parece claro es que la IA no nos aboca necesariamente a una distopía en el mundo laboral y que, para exprimir hasta la última gota esta tecnología, las empresas deben renovar cuanto antes sus flujos de trabajo (que son necesariamente híbridos en los tiempos que corren).

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