Digital

Así se comunicarán próximamente los humanos y las máquinas

Imaginando la (parlanchina) interacción entre humanos y máquinas en el futuro

Desde hace algún tiempo los expertos en "user experience" tienen una palabra grabada a fuego en el cerebro: la voz. De la mano de la cada vez más ubicua inteligencia artificial la voz se convertirá en la interfaz de usuario más importante, tanto que promete mandar al "asilo" a las hoy omnipresentes pantallas.

Sin embargo, las pantallas podrían seguir teniendo una oportunidad en el futuro (parlanchín) que se vislumbra a la vuelta de la esquina. ¿No es acaso sintomático que Amazon haya lanzado recientemente Echo Show, una variante con pantalla de su famoso altavoz inteligente?

“Creo que Amazon Echo Show es sólo una solución intermedia”, explica Jörg Heidrich, director ejecutivo de Experiencia de Usuario de la agencia digital UDG, en declaraciones a Horizont. “Apoyados por la inteligencia artificial, los servicios de voz reducirán gradualmente su complejidad, tanto que no será necesaria ninguna pantalla para brindar explicaciones adicionales al usuario”, asegura.

De otro parecer es, sin embargo, Stephan Anders, director de Innovación del grupo de agencia Plan.Net. “Las aplicaciones de voz estarán apoyadas en la mayor parte de los casos por pantallas. Hay informaciones que se transmiten mucho mejor acompañadas de componentes visuales”, argumenta Anders.

A favor de los elementos visuales como necesario complemento de los asistentes de voz se muestra asimismo Frank Rief, director de la agencia Rief Mediadesign. “La informaciones complejas y dotadas de mucho elementos narrativos son difícilmente comunicables de manera exclusivamente auditiva”, indica. Y por esta razón los elementos visuales entrarán inevitablemente en la ecuación. Tales elementos visuales no se proyectarán, no obstante, en pantallas clásicas sino que tomarán probablemente la forma de proyecciones y hologramas. “Quizás haya pantallas que el usuario pueda enrollar y guardar en el bolsillo”, profetiza Rief.

En un nuevo escenario gobernado por la voz el control mediante gestos tendrá también muchísimo que decir. En el marco del proyecto Soli Google trabaja, por ejemplo, en un sensor que analiza gestos realizados con los dedos y las manos mediante una técnica de radar y los traduce en comandos concretos.

De la mano de sensores como el proyectado por el gigante de internet no sería necesario tocar físicamente ningún gadget digital para controlarlo. No obstante, el control mediante gesto se enfrenta también a un buen puñado de desafíos.

“El reto más importante del control de gestos es desarrollar un estándar para toda la industria”, señala Andreas Renner, director creativo asociado de la agencia digital Triplesense Reply. “El usuario no estará dispuesto en modo alguno a aprender gestos individuales para diferentes dispositivos”, apostilla.

En el futuro el usuario deberá vérselas con múltiples interfaces, no todas serán de su agrado y por eso será de vital importancia probarlas antes con su público potencial, advierte Renner. De esta forma, “podrán validarse hipótesis y conceptos en una fase lo más temprana posible y dar forma así a la experiencia ideal de usuario”, dice Renner.

Con la vista puesta en las nuevas interfaces que hay a la vuelta de la esquina, las empresas deberán, por otro lado, dar una vuelta de tuerca a su propia identidad de marca, en la que habrá menos espacio para la estética y tendrán inevitablemente menor peso los elementos de carácter óptico.

Más importantes que los elementos visuales serán los logotipos sonoros y los patrones de vibraciones (que el universo de los wearables serán identificados como elementos absolutamente esenciales en términos de branding).

“En el futuro el denominado service design será absolutamente esencial para las marcas”, asegura Krause. Y en ese service design disfrutarán de muchísimo protagonismo las emociones. “Tanto para el usuario como para la comunicación comercial la emoción es un factor de una importancia enorme”, destaca Rief.

¿Qué será en el futuro de las webs que hoy todos conocemos en un universo donde Siri, Alexa y compañía llevarán la voz cantante? ¿Seguirán existiendo? Parece que sí. “Las página webs permanecerán entre nosotros, al menos a medio plazo, porque el usuario seguirá teniendo necesidad de echar mano de ellas para profundizar en determinadas informaciones”, pronostica Heidrich (que asegura que en el futuro las webs ofrecerán, eso sí, una experiencia mucho más personalizada al internauta).

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