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Fintech vs. Bancos: cuando el pez pequeño se come al grande

Innovación, flexibilidad y UX: así conquistan las fintech el mercado bancario

Nativos digitales, innovadores, flexibles y ágiles. Las startup digitales del sector bancario están conquistado el mercado y marginando a los bancos tradicionales. Analizamos las claves de su éxito.

Innovación, flexibilidad y UX: así conquistan las fintech el mercado bancarioLa disrupción digital ha afectado a todos los sectores del mercado, incluso a los más tradicionales como la banca. Claro que, en esta tormenta tecnológica, a las organizaciones financieras, dadas anquilosadas estructuras y compleja burocracia, les está costando subirse al tren de la innovación.

Su lenta adaptación ha llevado a que sean otros los que ocupen el espacio que están dejando en el mercado. Startups nativas digitales han llegado al mundo fintech para quedarse.

Así lo están demostrando compañías como Revolut o N26 que, lideradas por jóvenes emprendedores, se están haciendo con un trozo importante de la tarta.

¿Cómo se están enfrentando los bancos al dominio de los recién llegados? Para conocer la transformación del mercado financiero, cada vez más fragmentado, se ha celebrado en DES 2018 una mesa de debate en la que han participado Pablo Viguera, general manager Spain de Revolut; François Derbaix, cofounder de indexa Capital; Carlos Trevijano, partner, strategy and financial sector for management consulting de KPMG; Francisco Sierra, general manager Spain de N26 y Almudena Román, head of retail banking de ING Spain.

Los comienzos de las fintech en el mercado de la banca no fueron fáciles y es que, si al principio, afirma Trevijano, los bancos intentaron mantener a las fintech fuera del ecosistema, tiempo después no les quedó más remedio que entender su papel.

“Ahora estamos viendo una aceptación e incluso la creación de alianzas con ellas”, señala.

Pero si entrar en el terreno bancario en general es complicado, todavía lo es más en el mercado español en donde, afirma Román, la tasa de cambio es inferior al 2%.

“Una de las razones por las que los clientes no cambian de banco es el contacto humano, hay veces que necesitamos mirar a los ojos a alguien”, comenta Román.

Y lo que para uno son barreras, para otros son oportunidades. “Las dificultades de los bancos son las que nos están haciendo crecer”, destaca Sierra. “Mientras los bancos tratan de retener a sus clientes haciéndoles sentir prisioneros, las fintech les permiten llegar e irse de una manera mucho más rápida. Los clientes se mantienen a través de un buen servicio, si eso no está alguien te los quitará”, añade.

Para las fintech, la entrada en el mercado es más sencilla. Las bajas barreras de entrada y las herramientas digitales les permiten establecerse en tiempo récord y de una forma ágil.

Junto a ello, los beneficios que ofrecen estos disruptores a los consumidores, como la innovación o la sencilla experiencia de usuario, es lo que les convence para apostar por sus servicios.

“Estamos aquí para quedarnos porque estamos creciendo con nuestros clientes. Estamos creando un nuevo modelo de relaciones entre banco y clientes. El componente humano no solo consiste en estar frente a una persona, sino de mantener una conversación de igual a igual”, afirma Viguera.

La suculenta oferta de una amplia variedad de servicios y planes flexibles, motiva a los usuarios a la migración pero es el valor añadido, según Viguera, lo que les impulsa no solo a quedarse, sino a pagar por ellos.

Pero si hay algo en común entre las fintech y los bancos, además de tratar de conquistar el mismo mercado, eso es la regulación a la que deben adecuarse y que todavía presenta carencias importantes.

“Lo decepcionante en el terreno de la regulción de fintech es que no sabes si la regulación va a cambiar o no mientras construyes tu modelo de negocio. Por ello, la ley debe ser muy simple y estable. Europa esta perdiendo parte de la guerra de la digitalización por las trabas regulatorias”, critica Trevijano.

También coincide Derbaix: “La regulación estricta mata la innovación. Es una pena. El problema de la regulación española es que tiene demasiado foco en la protección del consumidor y se olvida por completo de la innovación”.

Algo más positiva se muestra Román, para quien “la regulación es un efecto de las cosas que han ocurrido en el pasado. Los consumidores deben estar mejor y más protegidos. La clave es cómo abordamos esa regulación. Si la abordamos desde la perspectiva de banco o de consumidor. Hay mucho que hacer, pero traerá más oportunidades para los consumidores”.

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