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La inteligencia artificial será pronto tan normal (y banal) como abrir el grifo #SXSW

inteligenciaartificialToda revolución (verdadera) que tiene lugar en el universo laboral se salda con una pérdida masiva de puestos de trabajo. La revolución industrial redujo la agricultura a la mínima expresión. Y parece que en la actualidad estamos a las puertas de otra sangría laboral tan o más grave que la provocada por la revolución industrial a mediados del siglo XVII y principios del XIX. ¿La culpable? La inteligencia artificial, que promete llevarse por delante miles y miles de empleos.

Esa inteligencia artificial, que muchos tildan de "asesina" de puestos de trabajo, vive, sin embargo, en una eterna paradoja desde el principio de los tiempos. Tan pronto como una funcionalidad que echa raíces en esta tecnología se implementa con éxito se desgaja de su naturaleza primigenia (la inteligencia artificial) para convertirse en algo simple y llanamente lógico (y por ende, normal).

¿Un ejemplo? El reconocimiento del lenguaje natural del que presumen en la actualidad muchos de los “gadgets” con los que lidiamos en nuestra vida diaria nos parece algo normal que poco o nada tiene que ver con la inteligencia artificial.

La paradoja que se ha convertido en compañera inseparable de fatigas de la inteligencia artificial desde que ésta comenzara a dar sus primeros pasos se deja notar también en las interacciones (sorprendentemente normales) entre humanos y máquinas. La raza humana interactúa con la raza robótica como podría hacerlo con cualquier otro ser vivo, aun siendo consciente de que la capacidad de interacción de los robots es sólo limitada.

Sobre las mil y una paradojas que lleva en la mochila la inteligencia artificial se habló precisamente este fin de semana en una mesa redonda celebrada en el marco del festival South by Southwest (SXSW) que se celebra actualmente en Austin (Texas).

A juicio de Wendy Ju, directora ejecutiva de Diseño Interactivo de la Universidad de Stanford, la relación entre hombres y máquinas es tan admirablemente normal (y humana) que para los primeros casi parece más importante que las segundas sean capaces de expresar emociones (más o menos) que el hecho de que cumplan satisfactoriamente las tareas que tienen asignadas.

Vivimos rodeados de cada vez más artefactos de inteligencia artificial que se han convertido en el pan nuestro de cada día (y que, como tales, nos desconciertan más bien poco). Sin embargo, para que las omnipresentes máquinas tomen el poder (y amenacen de verdad a los humanos) queda todavía mucho. Hoy por hoy los robots no dejan de ser ayudantes de los seres humanos, concluyeron los participantes en la mesa redonda.

Desde el punto de vista de Max Levchin, cofundador de Paypal, una tendencia robótica abocada a convertirse en omnipresente en los próximos años (y en la actualidad) es la de la “inteligencia artificial asistida por los humanos”. Pero, ¿en qué consiste exactamente esta tendencia? En que cuando los robots fallan, entran en juego los humanos. De esta forma, la cada vez más delgada línea que separa los humanos de las máquinas se hacen aún más fina y los hombres se convierten en asistentes de los robots, dice Levchin.

Por su parte, Dag Kittlaus, “padre” de Siri y hoy cofundador de Viv, cree que la parlanchina asistente de voz de Apple es sólo el primer capítulo de una larga historia con muchos capítulos por escribir.

El periodista estadounidense Steven Levy cree que el futuro de la inteligencia artificial vivirá sobre todo y ante todo en la nube. No nos descargaremos software en los espejos y en los frigoríficos. Éste habitará simple y llanamente en la nube. La inteligencia artificial se convertirá muy pronto en un servicio básico, como pueden serlo en la actualidad la corriente eléctrica y el agua del grifo, profetiza Levy.

De tintes algos más dramáticos es la profecía que Kittlaus tiene a bien formular sobre la inteligencia artificial. A su juicio, ésta terminará convirtiéndose en una “superinteligencia” que estará tarde o temprano fuera de control. La pregunta es: cuando esto suceda, ¿arrebatarán las máquinas el poder a los humanos?

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