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Muchas herramientas ya superan el test de Turing

La Inteligencia Artificial ya ha llegado al periodismo y la escritura

La Inteligencia Artificial ya ha llegado al periodismo y la escrituraLa Inteligencia Artificial ya está llevando a cabo tareas que antes realizaban personas, con la correspondiente pérdida de puestos de empleo que acarrea. Pero, hasta el momento, se consideraba que los trabajos creativos, como los maestros de la palabra (escritores, periodistas, etc.), estaban fuera de peligro. Pero, realmente, legiones de ellos podrían ser sustituidos por algoritmos. La Inteligencia Artificial no tiene que descansar, recibir pagos ni generar gastos.

Organizaciones como Oxford, McKinsey o PwC concluyen que los trabajos que más fácilmente se automatizan comparten importantes características. Por ejemplo, son trabajos mucho más rutinarios, repetitivos, y con una gran posibilidad de predicción. Son trabajos sencillos, con muy poca necesidad de adaptación o de pensamiento lateral. Por lo tanto, los trabajos con gran nivel de impredecibilidad y una necesidad de resolución de problemas complejos son más difíciles de ejercerse por máquinas.

Para que un sistema de Inteligencia Artificial pueda ser considerado efectivo, tiene que pasar el denominado test de Turing. Esta prueba, creada por Alan Turing, comprueba la habilidad de una máquina de exhibir un comportamiento similar o igual al de un humano. Esta prueba resulta de una importancia vital cuando hablamos de algoritmos creativos, ya que los consumidores no quieren contenido que ha sido creado por un bot, ya que tradicionalmente se considera que no pueden conectar con el nivel emocional de los humanos.

Pero los programadores actuales ya están realizando herramientas creativas que podrían pasar el test de Turing, según TheNextWeb.com. Por ejemplo, en el año 2011, un estudiante de la Duke University modificó un algoritmo que permitía diseccionar poemas en pequeños componentes y, posteriormente, generar automáticamente sus propios poemas. Uno de estos poemas fue incluso aceptado en la revista de literatura de la universidad.

A pesar de ello, es cierto que la mayoría de herramientas de Inteligencia Artificial no pueden escribir al mismo nivel que un humano. En este sentido, Facebook abandonó su IA de creación de lenguaje ya que no era capaz de usarlo de forma natural. Pero no solo algunas ya pasan la prueba de Turing, sino que también algoritmos especializados,  como el aprendizaje profundo, perfeccionan sus habilidades de escritura. Por ejemplo, Watson de IBM ya puede analizar miles de informes y generar ideas, ayudando a los médicos a ofrecer mejores diagnósticos, salvando vidas. Por lo tanto, el paso hacia los escritores robots es bastante pequeño. En la publicidad, los copywriters de este tipo son muy versátiles, pudiendo desde redactar cientos de campañas a analizar sus fortalezas.

Por todo ello, se está planteando la necesidad de un nuevo paradigma, en el que los humanos y los sistemas de IA cooperen, no compitan. Es lo que está sucediendo ya en The Washington Post, con su sistema Heliograf. Esta herramienta realiza los trabajos más rutinarios y sencillos, permitiendo a los periodistas centrarse en la investigación y los reportajes que requieren un mayor nivel de análisis. A pesar de ello, versiones posteriores de Heliograf podrían acarrear grandes despidos en áreas como reporteros locales o deportes, aunque se aumente la cantidad de periodistas de investigación.

En conclusión, las herramientas de escritura con Inteligencia Artificial ya están aquí, aunque la extensión del daño no esté todavía clara. En una década o dos, los escritores podrían encontrarse en la misma difícil situación que los obreros de fábricas actuales.

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