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Jerk Tech o cómo la frontera entre la tecnología "lista" y la "idiota" es cada vez más difusa en Silicon Valley

jerkA la escena tecnológica californiana le gusta todo lo que es nuevo. Y no sólo eso. Está convencida de que sus productos sirven realmente para mejorar el mundo. Sin embargo, últimamente algunos "inventos" salidos de Silicon Valley están provocando más odio que amor incluso entre los más techies. Algunos han acuñado, de hecho, el término "jerk tech" (tecnología de idiotas) para bautizar aquellas supuestas maravillas tecnológicas que tiran por la borda determinados usos y costumbres sociales con el único fin de ganar dinero.

El apelativo de "jerk tech" les viene, según algunos, como anillo al dedo a apps como Monkey Parking, Sweetch o ReservationHop. Las dos primeras aplicaciones, Monkey Parking y Sweetch, sirven para que el usuario pueda vender su propia plaza de aparcamiento a otras personas. En Monkey Parking el usuario vende su plaza de parking al mejor postor, mientras que Sweetch dicha plaza tiene un precio fijo de 5 dólares, de los que un dólar va a parar a manos de los creadores de la app. En San Francisco, famosa por su tráfico absolutamente infernal, estas dos aplicaciones son una auténtica mina de oro, pero están despertando también muchas suspicacias. “¿Por qué se comercia con infraestructuras públicas que deberían estar al alcance de todos?”, se pregunta, por ejemplo, el periodista Josh Constine en Techcrunch.

Por su parte, ReservationHop ofrece al usuario reservas en los restaurantes más deseados y más “in” de San Francisco. ¿El problema? Que las reservas a las que el usuario tiene acceso en esta aplicación no son en realidad puestas a la venta por personas que no pueden hacer uso de ellas. Detrás de las reservas puestas a la venta en ReservationHop está en realidad Brian Mayer, el “cerebro” de esta controvertida app. Su invento, que muchos tildan de asocial y de estar pensado deliberadamente para hacer daño al sector de la restauración, ha convertido a Mayer en "el hombre más odiado de San Francisco”.

Bien es cierto que apps como Uber y MyTaxi también provocaron en su día bastante resquemor, pero el caso planteado por Monkey Parking, Sweetch y ReservationHop es completamente distinto. “Una cosa es hacer la competencia a empresas grandes y estancadas utilizando la tecnología como reclamo. Y otra muy distinta es intentar estafar a la gente sólo porque se le puede vender algo que debería ser gratis”, recalca el periodista Constine.

Está claro que la locura “made in Silicon Valley” es tal que cada vez es más complicado distinguir lo que es una verdadera start-up de lo que es una mera parodia.

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