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La cultura del streaming, una tendencia imparable

2010 ha sido el año en el que la gente se ha puesto al día en Twitter y, por tanto, se ha hecho evidente la importancia del streaming en tiempo real. Ahora, como afirma Steve Gillmor en Techcrunch, es el momento de adaptar las nuevas tecnologías que tenemos a nuestro alcance a nuestros hábitos y viejas costumbres.

La Apple TV también tiene mucho que ver con este cambio hacia el streaming, permitiendo a muchos usuarios consumir contenidos de redes como Netflix en las que eligen constantemente qué es lo que quieren ver, o incluso ver distintos programas simultáneamente, por unos 8 dólares mensuales. También se pueden descargar nuevos programas o películas para el iPad y verlos en cualquier pantalla de la casa, sin esperar a que algún canal emita esos contenidos que queremos ver.

Como afirma Gillmor, esta cultura del streaming puede llevarse a distintos ámbitos. En casa, la televisión y los juegos están virtualizados. Los contenidos se consumen desde distintos dispositivos, provienen de una red de streaming y se consumen y codifican para todos los dispositivos antes de dirigirse a las redes móviles. A medida que los usuarios vayan adaptándose a estos servicios, los beneficios de estos modelos de proveedores de contenidos irán aumentando. Además, “anunciantes y empresas buscarán relacionarse con las audiencias a través de un negocio que beneficie a ambas partes”, añade.

Como consecuencia de esta evolución, los servicios como Netflix serán capaces, cada vez más, de producir datos útiles para reducir la adquisición de clientes, lo que conlleva ciertos efectos económicos bastante interesantes. Las compañías telefónicas, aún perdiendo clientes, podrán reducir costes por la disponibilidad de los dispositivos móviles, y los proveedores de contenidos tendrán que recortar el precio de sus productos premium si quieren mantener una conexión directa con su audiencia.

Una vez la gente se acostumbre a la adquisición de contenidos en tiempo real, nadie volverá al modelo anterior. Con contenidos con una calidad similar a la que ofrece la televisión, la gente preferirá esperar a que los programas o películas que quiere ver estén disponibles para descargar o para ver en streaming. Y desde luego, aquellos servicios de televisión por cable o por satélite que no sepan tener en cuenta esta tendencia verán cómo se quedan fuera de juego.

Steve Jobs ha sido capaz de hacerle a la televisión lo que Twitter ha hecho con las noticias y el iPod con la música. Con su disco duro en nube, ha creado una nueva experiencia de entretenimiento para los usuarios que hace que pocos quieran volver atrás. Y a pesar de los problemas con la banda ancha, la saturación de los servidores o cualquier otro percance, la gente seguirá la tendencia hacia el consumo de contenidos a la carta.

Pero la construcción de la nube en tiempo real dependerá de la creación de una competencia que permita que los usuarios puedan hacer una valoración comparativa. Mucho de esto tiene que ver con la plataforma cerrada de Apple frente a la fuente abierta del Android de Google. Para mantener la omnipresencia de su buscador y de YouTube, Google necesita mantener sus plataformas HTML5 y H264 abiertas, pero su tendencia a preservar el Flash es por lealtad a un modelo que está siendo reemplazado a medida que los usuarios se dirigen hacia el streaming.

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