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Elaborado por Adigital y SIfdi

"La digitalización no es una elección. Ganará quien tenga talento, tecnología e innovación", Cariza Szpilka (Adigital)

El estudio, presentado esta mañana en Madrid, analiza la situación de España en términos de infraestructuras, uso, adopción, entorno, mercado, capacidades digitales y talento relacionados con la digitalización

La situación de España en materia de digitalización continúa estancada en el límite fronterizo entre las economías de segundo nivel y las economías más avanzadas, tanto a nivel global como en el contexto europeo. Al menos, esta es la principal conclusión del informeEspaña Nación Digital 2019”, elaborado por la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) en colaboración con SIfdi, y presentado esta mañana en Madrid. El espacio de coworking Utopicus Orense ha sido la sede escogida para acoger el acto de presentación del estudio, que ha estado encabezado por Cariza Szpilka, presidenta de Adigital, y por Andrés García, director de SIfdi.

Ambos ejecutivos se han encargado de ir introduciendo los principales aspectos de un documento que realiza, a grandes rasgos, un diagnóstico del estado de la digitalización en nuestro país. Este mismo estudio revela que, a pesar de los avances producidos en los últimos años, nuestro país sigue siendo incapaz de aprovechar todo el potencial de la transformación digital, sobre todo en temas de crecimiento económico y bienestar social.

La nueva edición del informe realiza de este modo un recorrido por más de 90 indicadores diferentes para ofrecer un análisis completo y pormenorizado del panorama, que finalmente han quedado divididos en tres apartados: infraestructuras y uso, entorno y mercado, y capacidades digitales y talento. En el primero de los aspectos analizados, España sigue destacando por sus infraestructuras. Disponemos de un mercado de telecomunicaciones innovador y bien desarrollado, gracias principalmente a nuestras redes de alta velocidad, fijas y móviles. Además, continuamos avanzando en todas las métricas, algo positivo de cara a la expansión de la tecnología 5G.

Sin embargo, los resultados no son tan positivos en relación al resto de indicadores. Hablando de entorno y mercado, España sigue ocupando una posición intermedia, sobre todo en temas de marcos institucionales y regulatorios, así como en el tamaño y madurez de los mercados locales. Aunque progresamos adecuadamente en el ámbito de la financiación y el capital riesgo, seguimos sufriendo las consecuencias de la ausencia de una apuesta firme, estable y prioritaria por la innovación. Este problema, además, llama aún más la atención cuando tenemos en cuenta que, desde 2015, España es uno de los países europeos con más inversión acumulada y rondas de financiación.

Sobre este aspecto ha querido intervenir Cariza Szpilka, asegurando que “necesitamos una apuesta más firme por la I+D+i, tanto a nivel público como privado, pero también crear mecanismos adecuados de colaboración y transferencia tecnológica de la academia a la empresa, o un mayor apoyo a la cultura emprendedora, donde nos situamos al nivel de países como Rumanía, Polonia o Italia”. Además, apuntó que “la capacidad de innovación de un país es un motor de crecimiento económico, y no podemos conformarnos con integrar o adaptar innovaciones externas. La única manera de mantener ventajas competitivas es ser capaces de diseñar y desarrollar productos y procesos innovadores”.

Independientemente de las mejoras necesarias en este apartado, el mayor problema y los resultados más preocupantes están relacionado con las capacidades digitales y el talento, elementos que sirven para evaluar el grado de preparación de nuestra población y nuestro tejido empresarial local a la hora de aprovechar el potencial completo de la digitalización. En este sentido, España sigue situada en puestos intermedios-bajos, sobre todo al respecto de las capacidades digitales de su población. De hecho, nuestra posición ha empeorado frente a las métricas registradas en 2018. El problema fundamental que se plantea en el país, según este informe, es que “aquellos ciudadanos sin capacidades adecuadas para navegar por el entorno digital tendrán serias dificultades para participar de forma plena en la vida social, económica y cultural”.

El documento indica de paso que esta situación acaba repercutiendo directamente en el mercado laboral, ya que “para los países rezagados, el tiempo y la inercia de la demografía juegan en contra. Normalmente, hacen falta dos décadas para que los jóvenes que se incorporan al mercado laboral estén al nivel educativo de las economías más prósperas, y otras dos décadas para renovar la mitad de la población activa”. A ello hay que sumarle un tejido empresarial estructurado fundamentalmente por pymes, entre las que las oportunidades de adopción tecnológica e innovación son considerablemente menores.

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Por todo ello, desde Adigital consideran más necesario que nunca ajustar de manera adecuada las capacidades y conocimientos de los ciudadanos para tratar de evitar la polarización del mercado laboral y la tensión entre territorios. “No podemos permitirnos el lujo de excluir a nadie de la digitalización, y menos en el caso de España, un país en el que características propias como la orografía, la dispersión y la densidad poblacional plantean numerosos retos”, ha insistido Szpilka.

De este panorama surge, por tanto, la necesidad de que la administración pública y el resto de autoridades den a la digitalización el papel y la prioridad que merece, cumpliendo de paso su compromiso con la hoja de ruta de la Agenda Digital para el desarrollo de la economía y la sociedad digital. Todo ello depende, en definitiva, del trabajo de las Secretarías del Estado de Digitalización e Infraestructuras Digitales, dependientes del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Para la presidenta de Adigitalla digitalización no es una elección. En un contexto digital que tiende a la concentración, geográfica y empresarial, ganará quien tenga talento, tecnología e innovación, no sólo en términos económicos de riqueza o volumen de PIB”. Para finalizar su intervención, Cariza Szpilka remarcó que “la digitalización está estrechamente ligada al bienestar de la ciudadanía, a la creación de empleos de calidad, a la capacidad para conciliar y teletrabajar en zonas rurales, al acceso a mejor sanidad y educación, a las alternativas para vivir de forma más sostenible, y a la simple percepción de oportunidades para innovar o experimentar”.

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